02.08.2021

Ucronías, abuelas rojas y el enemigo real

«Vayámonos lejos y no volvamos nunca», dice la enamorada de ‘Un verano con Mónica’, la película de Bergman. Todo el mundo lo ha pensado alguna vez, pero casi nadie lo ha puesto en práctica, salvo quienes se han visto en la obligación de huir de guerras, miserias o persecuciones. Cuando paso junto a un bar y escucho a unos fascistas cantar el himno y lanzar mensajes de ultratumba, o cuando veo el comunicado de IU El Viso sobre ataques homófobos a una pareja por tener la bandera arcoiris en su balcón… dan ganas de irte; pero ¿adónde? Y por otra parte ¿nos perdonaríamos un futuro de relatos ucrónicos sin haber luchado?

Fight the power con elegancia

En este artículo de Ricardo Aldarondo sobre The Style Council, destaca que «el pop más comercial, de apariencia intrascendente y atento a la moda, podía derribar muros, defender los derechos de la clase obrera y el internacionalismo, llamar a la participación en favor de la izquierda y combatir los excesos de poder en un Reino Unido asfixiado por las políticas económicas de Margaret Thatcher. Paul Weller y Mick Talbot lo hicieron en las letras de sus canciones (…), y con declaraciones: “La gente tiene que reconocer al enemigo real, que no es el vecino de al lado, sino la gente que está arriba”.

Feministas del Este y del Sur, una contribución olvidada

En la edición de julio de Le Monde Diplomatique hay un maravilloso artículo titulado «Las ‘abuelas rojas’ del movimiento internacional de las mujeres», escrito por Kristen R. Ghodsee, profesora de estudios rusos y de Europa del Este en la Universidad de Pensilvania, autora de ‘Pourquoi les femmes ont une meilleure vie sexuelle sous le socialisme’.

Comienza así:

Si eres una mujer que vive y trabaja en Occidente, probablemente no conozcas los nombres de las búlgaras Elena Lagadinova y Ana Durcheva, o de las zambianas Lily Monze y Chibesa Kankasa, a las que, sin embargo, debes parte de tus derechos. Si nunca has oído hablar de ellas es porque los vencedores de la Guerra Fría borraron de su relato las numerosas aportaciones de las mujeres del bloque del Este y de los países del Sur al movimiento feminista internacional. El triunfalismo de Occidente tras la desaparición de la Unión Soviética (URSS) borró de la memoria cualquier legado positivo asociado a la experiencia socialista.

Los occidentales tienden a ignorar que la rápida modernización de Rusia y de algunos países de Europa del Este coincidió con el advenimiento del socialismo de Estado. Por ejemplo, en 1910, la esperanza de vida de la Rusia zarista rondaba los 33 años, frente a los 49 años de Francia. En 1970, se había más que duplicado, alcanzando los 68 años en la URSS, solo tres años menos que en Francia. La Unión Soviética consagra el principio de igualdad jurídica entre los sexos en su Constitución de 1918 y legaliza el aborto en 1920, una primicia mundial. Realiza grandes esfuerzos para financiar fórmulas de cuidado infantil colectivo mucho antes de que Occidente se interese por la cuestión, e invierte masivamente en la educación y formación de las mujeres.

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