Ramón Carande

De quien guardo una preciosa correspondencia es de don Ramón Carande, de quien me gusta recordar su respuesta a un periodista que le pedía que resumiese la historia de España en dos palabras: «Demasiados retrocesos». Nunca me dio clases, pero sí buenos consejos, y lo considero también como uno de mis maestros. En tiempos en que muchos teníamos la ilusión de que la universidad podía cambiar el día en que mudase el régimen, Carande me decía, en una carta escrita desde Extremadura en julio de 1970: «Lo único claro, me parece, es que nada debemos esperar de la universidad, incluso si expulsase ¿cuándo? a los policías, mientras imperen los docentes actuales. En lugar de ¿nuevas? universidades, sin profesores, necesitamos muchos miles de escuelas y maestros. Únicamente cuando lleguen a discurrir los españoles, discurriendo harán que se conmuevan las estructuras más reacias, y barrerán a las que ya están putrefactas». Cambió el régimen y se pudo ver que don Ramón había acertado en sus vaticinios sobre la universidad. Por otra parte, no está claro que los españoles hayan llegado realmente a discurrir. Intentó conseguirlo en su tiempo la Segunda República con su política de escuelas y maestros, y se organizó una Guerra Civil para impedirlo.

Entrevista a Josep Fontana en la revista de la FIM Nuestra Historia n° 3 (2017).

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