‘Por qué soy comunista’, de Alberto Garzón

La obra Por qué soy comunista, de Alberto Garzón, está estructurada en tres partes. La primera, de más difícil lectura, se titula “La ciencia y el socialismo”, donde se repasa la historia de la ciencia, la cuestión del método científico y el estatus científico de las ciencias sociales. También habla de marxismo, del significado de materialismo histórico y del funcionamiento del capitalismo.

Abrigada con el supuesto carácter de ciencia, la economía se presenta actualmente como una herramienta neutral en manos de supuestos expertos, casi siempre procedentes del sector financiero o de universidades privadas, que permitiría a la sociedad avanzar por la ineludible senda del progreso.

La segunda parte se titula “La política y el capital”. Es donde se analiza qué es clase social y por qué importa en el análisis político. También trata sobre el Estado y el papel que juegan las instituciones y el parlamentarismo, además de reflexionar sobre el concepto de democracia y su tratamiento en la tradición marxista.

Si los trabajadores son conscientes de sus intereses de clase -conciencia de clase-, se organizan para defenderlos -formación de clase-, puede devenir la revolución y conseguir sustituir una estructura de clases capitalista por una estructura de clases socialista. Al fin y al cabo, las estructuras de clase no solo son limitantes, sino también el resultado de las acciones individuales y colectivas de los seres humanos que se organizan y actúan.

La tercera y última parte, “Actualidad política”, habla del crecimiento de la extrema derecha y sus causas, así como de la crisis del sistema político español.

El fascismo mantiene una conexión vital con el liberalismo. Por un lado, es consecuencia del utópico proyecto liberal. Por otro lado, es también el último recurso que tienen los capitalistas para mantener a salvo la propiedad privada de los medios de producción. Como bien señalaba Olmo en Novecento, la inmejorable película de Bernardo Bertolucci (1941), “los fascistas no son como los hongos que nacen así en una noche. Han sido los patronos los que han plantado a los fascistas. Los han querido, les han pagado y con los fascistas los patronos han ganado que vez más hasta no saber dónde meter el dinero”.

Recientemente, Alberto publicó un artículo en El Confidencial, Por qué las clases populares no votan a la izquierda y qué hacer para conseguirlo, que podría considerarse un buen resumen (muy resumido, claro) de buena parte de la tesis que mantiene en su libro. No en vano, el subtítulo de la obra es “Una reflexión sobre los nuevos retos de la izquierda”.

Por qué soy comunista está publicado en Ediciones Península. Su dedicatoria es preciosa:

Para Marcos Ana, cuyo ejemplo de vida me inspira, y para Julio Anguita, porque eran gigantes y no molinos.

El nuevo libro que he abierto hoy es Cultura, de Terry Eagleton, enemigo de Vargas Llosa según El español, aunque una crítica menos llamativa y más cercana al verdadero sentido de la obra puede ser esta.

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