22.10.2021

Nocturnos, denuncias, películas de Kieslowski y malditas fobias fascistas

#JusticiaParaSamuel.

Google Fotos es mi Tempus Fugit de amanecer; esta mañana me ha dado los buenos días con un pequeño álbum «A la luz de la luna» (con nocturnos de Rota, Alcalá de Guadaíra, Cañaveral de León y Gines) y me ha llevado al 5 de julio de hace dos años en Lebrija.

Mi compañero de IU El Cuervo, Francisco Cordero, me envía esta noticia y me pide opinión al respecto: El portavoz del PP de El Cuervo, denunciado por hacer obras sin licencia en una finca rústica.

Le respondo formalmente, por escrito, a mediodía, desde la sede:

«Un representante del pueblo no puede incumplir las leyes que regulan nuestra convivencia. Un cargo público político no puede infringir las normas urbanísticas. ¿Cómo vamos a exigir a los ciudadanos y ciudadanas que cumplan con sus obligaciones si quienes tienen que dar ejemplo son los primeros en engañarnos? El portavoz del PP, José Manuel Oliva, debe dimitir; si no lo hace, estará invitando a los corveños y las corveñas a infringir la ley. Por el bien de la democracia, de la buena política y por el bien de El Cuervo, debe entregar su acta de concejal».

Viendo las sugerencias de Instagram encuentro esta fotografía de Kieslowski, maestro del cine y de la introspectiva humana: «Creo que la vida de cada persona es digna de escrutinio, contiene sus propios secretos y dramas». De él conservo películas de todas sus etapas, su decálogo, sus cortos sobre obreros, su trilogía francesa, un documental y un libro escrito antes de su muerte. Con todo ello, un montón de horas de enseñanza sentimental y sus circunstancias en mi manera de entender las relaciones personales, condicionantes sociales aparte.

A las 8 de la tarde aún arde la calle al sol de poniente. Frente al ayuntamiento, a la misma hora en muchos pueblos y ciudades de todo el país, nos concentramos para condenar el asesinato de Samuel, un joven de 24 años que, por su orientación sexual, recibió una paliza la madrugada del pasado sábado en las inmediaciones de una discoteca en A Coruña. No hace ni un mes que lo hicimos contra los crímenes machistas y ya, por desgracia, he perdido la cuenta de a cuántos más hemos asistido, para qué los hastags de las redes sociales, olvidados los nombres de las víctimas y las rutinas de los homenajes y minutos de silencio. También de esos momentos pasados me llegan fotos de Google… y cuántos nos quedan, y cuánta será nuestra capacidad de indignación. Pobre chaval, malditas fobias fascistas criminales.

PD: The party’s over, Raffaella. «Por los pasillos se hablaba de culos de tías, malversación de fondos y luego de penas de cárcel. Y en medio de todo ese horror catastrófico, aparecía Raffaella Carrà. Se te acercaba como no se te ha acercado en la vida un famoso, te bajaba la piel del ojo y te decía: «Estás anémica perdida». Te preguntaba por tus condiciones laborales, y cuando se las contabas, apagaba la luz del plató. (…) La tipa vivía permanentemente en un estado de excitación política de izquierdas, mientras dirigía departamentos enteros, vestida de lentejuelas rojas».