No se acaben las calles

Me ha sorprendido la cantidad de personas que han participado en la concentración ante la Delegación Provincial de Educación, a la hora en que abren las piscinas, en un día de un mes propicio para que los recortes hagan su agosto y con los medios informativos a mitad de carga. Está claro que la comunidad educativa es una envolvente de lucha, no sólo por la dignidad profesional docente, sino por la dignidad de las próximas generaciones.

Cuando el mes pasado me dijeron que mi hijo iba a estudiar francés en el colegio, pensé “anda, pues magnífico”. Reconozco que, además de la buena noticia de tener un segundo idioma, me sobrevino una cierta nostalgia de aquella generación que, en aquellas mismas aulas, estudiamos francés como única lengua extranjera. 

Luego, al conocer la letra pequeña de la iniciativa, volví a la realidad, la del  bomboplatillo, el te doy el caramelo con la mano izquierda y te quito la cartera con la derecha. La realidad de quienes prefieren a Rajoy gobernando para tener un adversario a quien culpar de la LOMCE, el incremento de las ratios y la reducción de personal interino o de apoyo, o el tijeretazo a los centros bilingües. Puertas abiertas para la concertada, mientras utilizamos titulares propagandísticos como zanahorias y culpamos del palo a quienes, si de verdad fuésemos socialdemócratas, ya habríamos echado del gobierno central.

En cierto modo, hay que darle las gracias a Susana Díaz por haber revitalizado la movilización de la comunidad educativa andaluza. Durante los últimos meses, las concentraciones frente a la Delegación han sido más localistas, vinculadas a problemas concretos en algún pueblo de la provincia. Hoy he visto allí unidad popular, marea verde, reivindicación social. A ver si esta vez logramos que no se acaben las calles, y que éstas fluyan y transcurran y concurran, porque, no lo olvidemos, lograr una educación pública de calidad es parte del objetivo: tenemos que conseguir que la próxima generación mejor formada de nuestra historia no acabe buscando empleo fuera de España.

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2 comentarios

    • Jose Cesto Oliva on 05.08.2016 at 16:03
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    Difícil que ningún gobierno de derechas o de derechas disfrazado de izquierda como el andaluz; promulgue o impulse leyes educativas libres y progresistas. Para ello, hay que cortar la financiación de los colegios privados, y claro, eso es mucha tela que cortar…

  1. Está claro, (al menos, a mí me lo parece), que con estos movimientos sociales (mareas, plataformas, etc) hay que tender a “hacer” pueblo en vez de votantes. Mientras los procesos “populistas”implican una construcción externa y vertical a las personas, y son heterómanos, y por lo tanto no las empodera…Y si estas personas no se convierten en sujetos colectivos activos, no conllevan fuerza social alguna. Por lo tanto, ganar votos no te da la fuerza antagonista necesaria para la transformación social. Solo dará “puntos”para la negociación electoral. En cambio, los procesos “populares”construidos desde los propios sujetos o actores de la emancipación, están implicados en una mayor autonomía de los mismos. por lo tanto, creo que es el momento de reemprender nuevamente el camino de lo popular, de las luchas desde abajo, de “armar” a la sociedad con estos movimientos. de construir fuerza social. Se trata en definitiva de eso, de que la calle no la perdamos otra vez, porque solo desde ella, lo institucional puede adquirir autentico sentido transformador cuando actuamos desde posiciones de fuerza como sujetos colectivos y no ya sólo en el terreno que nos marca nuestro adversario antagónico. (Basado en un artículo del profesor de Sociología Andrés Piqueras. Universidad de Valencia)

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