30.09.2020

No es kale borroka, se llama democracia

Usted sabe muy bien qué significa kale borroka en euskera. También sabe a qué se refiere ese término. Y no dudo, porque ha sido juez, que conoce bien la Constitución española y las leyes de nuestro país, que ha tenido que aplicarlas en sus sentencias, aunque igual lo ha hecho con la nariz tapada porque simpatiza más con otras normas de otros tiempos, para mí oscuros, tal vez para usted gloriosos.

En esa Constitución, como bien sabe, se habla de libertades, de igualdad, de derechos humanos, de democracia. Y sabe, le guste más o menos, que el derecho a manifestación no es un acto de violencia callejera, sino un derecho fundamental que está en el artículo 21 de lo que, quizá de manera pomposa, alguna vez haya calificado como ‘carta magna’. Conste que yo le reconozco igualmente su derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones del artículo 20, si bien no quiero imaginar cómo actuaría usted al mando del Ministerio del Interior si considera «terrorismo de baja intensidad» que miles de personas hayamos salido a protestar pacíficamente ante el Parlamento de Andalucía y en las plazas de decenas de ciudades en todo el Estado, e incluso de otros países. Seguro que la ley Mordaza se le queda corta, le parecerá una mariconada ¿verdad? Una Ley de Vagos y Maleantes como dios manda, es lo suyo, ¿me equivoco?

También sabe que, por mucho que le incomode, somos millones las personas que creemos en la igualdad, y que luchamos (es una forma de expresarlo, no coja la porra todavía) por conseguir que esa igualdad sea efectiva en las normas que regulan nuestra convivencia, y que para ello es insuficiente publicarlo en un boletín oficial, por aquello de que el papel lo aguanta todo, incluso su insultante patada a la Declaración Universal de los Derechos Humanos cuando califica la violencia patriarcal como “interpretación ideologizada de la violencia intrafamiliar”.

Otrosí digo, como miles de veces habrá escrito usted en su carrera, que ese derecho que usted califica como kale borroka, violencia callejera, terrorismo de baja intensidad, y que para mí no es más que el ejercicio de la democracia, lo vamos a seguir ejerciendo por mucho que nos señalen con el dedo, porque somos personas herederas de quienes dieron su vida por la libertad, la igualdad y la fraternidad, esas personas que siguen enterradas en fosas comunes y cunetas, tan patriotas o más que yo, porque la patria no es convertir la diversidad en trampa, porque la patria es la riqueza de esa diversidad que nos une, porque ser patriota significa que si nos atacan a una, nos atacan a todas.

Sé que esto que le digo le importa un bledo, pero a mí sí me importa lo que usted opina. Por eso aplico mi derecho del artículo 20 de la Constitución, por eso igualmente me aplico el 21, y usted no me lo va a arrebatar. Y no se equivoque: tal vez en estas manifestaciones ahora somos más, se ha unido más gente, pero eso no me supone ningún complejo porque, como usted también sabe, al igual que muchos miles, quien le escribe esto es alguien que nunca abandonó las plazas ni las calles. Bienvenido a la democracia, pues. Vaya acostumbrándose.