Manteros y smartphones

Frases que voy apuntando en mi cuaderno: “De recados por Sevilla, intento explicar a mi hijo por qué los manteros recogen sus bártulos y se marchan calle abajo” . Más tarde: “Donde la tirolina del Prado, el zumbido de las chicharras ensordece los ronquidos de los motores de los autobuses urbanos”. Desde casa, la madre de mi hijo sube a Facebook una instantánea preciosa de la película Lucky, el actor en medio del desierto de Arizona, y pienso “It’s me”.

Los interiores de los transportes públicos son más silenciosos desde que se universalizaron los smartphones. En mis auriculares, Ben Gibbard (Death Cab For Cuties) canta Summer Years con la voz de Neil Tennant (Pet Shop Boys). Y en Gold Rush (“Fiebre del Oro”) dice: “Me siento como un extraño aquí, buscando algo que ha desaparecido, excavando por oro en mi barrio, por lo que dicen es el bien común, pero lo único que veo es un gran adiós, el réquiem de un horizonte”.

Olvida, a pesar del final del vídeo, que la fiebre que produce el nuevo oro del mundo arde a miles de kilómetros de Seattle, que lo excavan niñas y niños como mi hijo. A ver cómo le explico a un pequeño de 9 años que los manteros de la calle Imagen podrían vivir dignamente en sus propios países si los poderosos de los nuestros no los esquilmaran.

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