24.09.2020

Leyendo: Franquismo, S. A., de Antonio Maestre

Conservo en mi cuenta de Spotify una lista de canciones titulada ‘26122015’, que hice para la primera vez que nos juntamos en casa un montón de compañeras y compañeros de IU Dos Hermanas, devenidos/as en amigos/as visibles, para celebrar una fiesta (comida) del amigo invisible. Ese año salimos con vida del insufrible proceso Ganemos y, lo que es más importante, logramos generar una camaradería tan fuerte que hasta hoy, un lustro más tarde, no ha hecho más que crecer y solidificar.

Desde entonces, repetimos cada diciembre. El último ‘amigo invisible’ fue hace unos días, en casa de Laura y Fran, que a fecha de hoy acumulan méritos sobrados para escribir un manual de autoayuda sobre «cómo sobrevivir a la irrupción en el entorno hogareño de dos docenas largas de personas, de todas las edades y pelajes»(y algunas faltaron por motivos de trabajo).

En ese autohomenaje celebramos la consagración de la amistad, esa de la que tanto se habla y hasta simboliza la relación social del imperio «me gusta», que ya sabemos no supera al estribillo de Roberto Carlos (el cantante), pero que en nuestro caso, y eso que surgió de la política, es más verdad que el sol y la tierra. Pero también cumplimos con el formato-excusa del evento, y nos hacemos regalos como el que encabeza este texto, que me realizó mi amigo invisible Fran García Parejo, a quien, cosas del sorteo, me tocó corresponder con ‘Feliz final’, de Isaac Rosa.

Como no vemos tele en casa, apenas conozco al autor por cosas que le he leído en Twitter y en algún que otro artículo. Voy por las primeras páginas del libro, la pequeña introducción y un par de capítulos, y lo que estoy percibiendo es una prosa efectista y ocurrente, como la de los tertulianos surgidos desde Pablo Iglesias para acá. Evidentemente, el contenido que se propone es another brick in the wall de esta democracia surgida de luces y sombras, algunas de las cuales son tan siniestras que beben de las mismas tinieblas que se cebaron con nuestros muertos.

Hubo un tercer libro que se regaló en el amigo invisible: creo que fue Manuel Tamajón quien recibió el de Alberto Garzón. Verbigracia: Como en cualquier familia, los regalos fueron variopintos, salvo en la cuestión de literatura y ensayo, en nuestro caso bastante tendenciosa.