25.09.2021

Las contradicciones del consuelo

31 mujeres en lo que va de año. Arden los bosques en Turquía, Italia, Grecia, Bosnia y deberían arder las calles de España por los asesinatos machistas, el último en un lugar muy querido de Sevilla. La comparación tal vez sea improcedente e innecesaria, pero he visto los tuits de Moreno Bonilla y de Juan Marín y he pensado: formularios: nadie puede negar lo políticamente correcto: pero recortes en políticas contra la violencia machista: pero socios fascistas: no digo que no se les tuerza el gesto al enterarse de la noticia, pero todo lo demás es mentira: un tuit.

El maestro Juan Morillo me ha hablado de la percepción que tienen en el barrio algunos vecinos y conocidos del criminal y su víctima (casi lo de siempre: personas normales, nadie lo podría imaginar), síntoma inequívoco de que el largo camino recorrido es todavía el principio de la lucha y, en ocasiones, apretando los dientes para borrar del pensamiento la sensación de retorno, de que antes se acabará la Humanidad que la violencia patriarcal. (Y yo, ¿qué puedo hacer yo, aparte de soltarlo aquí y mantener la actitud como ser humano? Maldita sea).

Cada uno escoge su deseo, yo escojo la virtud, 
mi corazón no seguirá nunca otra senda. 
Podéis descuartizarme, entero seguiré.
Son muchos los que nacen en tiempo equivocado.
Moderaré mi ira, reprimiré el rencor. 
Consuélate, corazón mío, sé tenaz y constante. 
Ante el horror del mundo, no inclinaré nunca la cabeza.

Qu Yuan, poeta chino (c. 340 a. C. -278 a. C.)

Con Juan Morillo he hablado también de memoria histórica, en realidad el objetivo de nuestro encuentro de hoy. Ha bastado una conversación alrededor de un café para llevarme una puesta a punto de los últimos acontecimientos relacionados con su tema, un compromiso con el archivo histórico del PCE e IU Dos Hermanas (tal cual el mensaje de Manuel Tamajón en Telegram al respecto: «No jodas!! La queremos») y cuatro ideas compartidas, en modo complicidad, para desarrollar a partir de la asamblea provincial de octubre, de la que, a este paso, vamos a tener que elaborar un informe en fascículos temáticos. Lo digo con agradecimiento y casi felicidad por el cariño con que se me trata.

Gracias, también, por algunos comentarios recibidos sobre los últimos posts escritos aquí. Con la velocidad tinderesca en que vivimos a través de las pantallas, ojalá tuviera la capacidad de escribir como forma de detener el tiempo y capturar todas las tonalidades, de relatar la vida en slow motion como Marcel Proust o Samuel Beckett.

Michelangelo Pistoletto, «Corteo» (Cortejo), 1965.

Dicen que esta noche y la de mañana serán las mejores para ver las perseidas. Dicen que se podrán ver hasta 130 por hora. Si se lo contase a mi hijo, seguro que me diría «Ojalá fuera verdad eso de pedir deseos con las estrellas fugaces».