La saciedad

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Las cosas empiezan a tomar un camino cierto, las dudas -si las hubo realmente- se van despejando, nadie podrá decir que no se intentó: la saciedad tiene sus límites, como la paciencia o la generosidad, incluso, para mantener la mano tendida al día siguiente.

Seguimos. Con nuestra gente en los ayuntamientos, conociendo experiencias de gobierno y oposición, la mañana dedicada a compartir el trabajo en Córdoba, Utrera, Algeciras, Huelva, Dos Hermanas…

Por la tarde, segunda asamblea provincial de Ahora en Común en el centro cívico La Ranilla, lugar de memoria, debate programático y bastante consenso en las propuestas, reglamento de primarias, fechas, métodos, etc. Hay que dar pasos y se están dando hacia adelante. La confluencia, parafraseando a Goethe, no consiste en preguntarnos constantemente si estamos plenamente de acuerdo en todo, sino si tenemos claro que marchamos por el mismo camino.

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PD: Sé que hay muchas personas -a algunas incluso les pongo cara, nombres y apellidos, mientras escribo esto- hartas de esperar esa unidad popular que nunca llega. Por las consecuencias. Cansadas de vestiduras rasgadas ya. Hasta la saciedad.

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