28.05.2022

La Puebla de Cazalla: Urna número 44.

Tal vez el homenaje a las víctimas del franquismo más bonito y emotivo al que he asistido. Una conocida pieza de Chaikovski dio comienzo a un acto sencillo, solemne ante las 70 urnas de 70 personas (entres ellas, dos embarazas con sus nonatos) asesinadas por los golpistas de Franco en agosto de 1936 y enterradas allí mismo, en una fosa, a 5 metros bajo la hierba. Palabras de nuestra compañera Loli Crespillo (alcaldesa en funciones), de Antonio Martín (querido alcalde, que se va recuperando poco a poco), de Martín Lagares (escultor del mausoleo) y de María del Carmen España, cuyo abuelo fue asesinado en Lantejuela. Toni Valero, finalmente, cerró el acto institucional con una intervención muy brillante.

Inmediatamente después, cada una de las personas que nos encontrábamos allí cogimos una urna y la trasladamos al interior del mausoleo, de manera ordenada porque cada caja tenía un número. La mía era la 44. Es la primera vez que llevo con mis brazos los restos de una persona asesinada por el fascismo. Una sensación extraña, al mismo tiempo fin de ciclo y continuidad de una reparación histórica que nunca debe acabar, que siempre debe ser y estar presente.