25.09.2021

La creatividad y el activismo

And when a child is born into this World
It has no concept…

Leyendo el artículo «Unas campañas de disuasión masiva. Los estados recurren a la propaganda para disuadir a los migrantes«, encuentro un lienzo del artista siciliano Giovanni Iudice muy apropiado para no abandonar la conciencia de clase ni en estos tiempos de vacaciones. Precisamente anteayer hablamos de Venecia, compartiendo unas cervezas con nuestra amiga Ana en La Jarrita. También de trabajar en Japón: ahí la referencia artística sería Tetsuya Ishida y su «Silla del jefe de departamento de un edificio abandonado», o también su funesto «Retirado».

Ya no se embarcan

Los marineros

Porque el mar está lleno

De niños muertos.

El azar es una tela de araña, a veces. Mientras he trabajado en casa, o leyendo el Mundo Obrero o el libro de Catherine François, he estado con una selección de música de Max Richter en los auriculares. Al pararme en una pieza concreta, he visto que forma parte de su obra ‘Exiles’, que el propio compositor describe como «música activista».

El ritual de la hora de la siesta en casa: ventilador (por ahora: dicen que el fin de semana arderá el Valle del Guadalquivir), leer escuchando música (y al vesre) y merendar melón y café (descafeinado). Y mientras llega el fin de la Vía Láctea, da tiempo a valorar las enseñanzas de Confucio.

"-Vuestra preocupación no debe ser que se ignoren vuestras cualidades, sino más bien no desarrollarlas día tras día".

"Las circunstancias nos parecen múltiples porque varían constantemente, pero son la forma de un único principio llamado destino".

"-Debes saber que el reconocimiento público nunca ha sido una señal de virtud".

"Sigo estas sencillas reglas: en presencia de mis mayores y de mis superiores soy respetuoso como si caminase bajo un gran árbol. Ante mis semejantes hablo con moderación como si estuviera junto a un amigo dormido, y cuando estoy solo permanezco alerta como si alguien me estuviera observando".

Catherine Francois, La senda de las nubes. Ed. Siruela, 2021. Traducción de Santiago Auserón y Jenaro Talens.

(Imágenes de este post aquí).