04.08.2021

Juana y Mayte (y viceversa)

En pol√≠tica hay una delgada l√≠nea roja que separa los principios ideol√≥gicos de los c√°lculos electorales; atravesarla, pisarla o sencillamente borrarla es muy sencillo, sobre todo cuando hablamos de pol√≠tica municipal, donde las personas que votan y las personas votadas son literalmente vecinas. Me lo dijo una vez un concejal del ayuntamiento de Dos Hermanas: ¬ęal pueblo hay que darle lo que pide, no lo que necesita¬Ľ. Un ejercicio de grouchomarxismo puro, muy √ļtil si quieres hacer pol√≠tica para estar y permanecer y no para mejorar y cambiar el mundo.

Mis compa√Īeras concejalas de Palomares, Mayte y Juana, son de las que ni pisan, ni atraviesan l√≠neas rojas. Si acaso, se cuidan mucho de se√Īalarlas para que queden bien claros los l√≠mites. Tal vez por eso han recibido recientemente sendos regalos en sus coches particulares, cada uno aparcado en la puerta de su casa, en formato-mensaje ¬ęSabemos d√≥nde viv√≠s¬Ľ.

Quien diga que el incidente va de meros ¬ęactos vand√°licos¬Ľ, como si les hubiera tocado en un sorteo precisamente a ellas dos, se est√° equivocando de cabo a rabo. Lo mismo le sucedi√≥ a nuestra concejala Concha, de Gines, un pueblo donde los t√©rminos ‚Äėalcalde‚Äô y ‚Äėcacique‚Äô son sin√≥nimos. Conste que no persigo que salten alarmas: lo lleva/n claro quien o quienes hayan pretendido amedrentar a Juana y a Mayte con una docena de huevos y un kilo de harina desparramados por encima de sus veh√≠culos. Yo s√©, porque las conozco, que ellas pensar√°n que es un desperdicio, que semejantes cuerpos del delito habr√≠an sido m√°s √ļtiles en un bizcocho.

Mayte y Juana, como la inmensa mayoría de concejales y concejalas militantes de este país, no son personajes que ocupan minutos de telediario (lo que serían capaces de liar Maruhenda o Tersch con cosas como estas), ni tienen miles de me gusta y retuits, ni reciben masivas muestras de apoyo en momentos delicados, aunque digan más verdad que la misma tierra entera con sus influencers en primera fila. No están sobrexpuestas en lo mediático, pero sí en el contacto con sus vecinas y vecinos. Aunque no se trata de comparar, hay más vulnerabilidad y menos protección en un militante de una asamblea local que dedica parte de su tiempo a servir al pueblo, el 95 por ciento de las ocasiones sin recibir un céntimo por ello, que en los grandes líderes de su partido.

Con todo y con eso, mis dos compa√Īeras de Palomares, al igual que la compa√Īera de Gines y muchas otras (y otros), saben de alguna manera que no s√≥lo representan a una organizaci√≥n pol√≠tica con unas ideas determinadas, que no s√≥lo se sienten responsables de sus actos en el presente y en el futuro, sino tambi√©n de un pasado de lucha por la dignidad y la emancipaci√≥n humana. Son personas que, por su manera de ser, innata, se mueven por todos los aspectos de su vida con la misma dignidad que Marcelino cuando dijo: ‚ÄúNi nos domaron, ni nos doblaron, ni nos van a domesticar‚ÄĚ. Por tanto, al mostrar aqu√≠ todo mi apoyo, con estas torpes palabras a modo de explicaci√≥n, lo que en realidad estoy agradeciendo es su trabajo, su esfuerzo, dentro y fuera del ayuntamiento, ahora en el gobierno y antes en la oposici√≥n, y siempre en el activismo social y en las relaciones con los dem√°s, sin haber traspasado nunca esa l√≠nea roja que separa los principios ideol√≥gicos de los c√°lculos electorales.