19.10.2021

Historia de un cuaderno

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Mi amigo Pedro Carrillo tenía uno como éste y me dijo dónde lo había comprado: en la papelería de la calle Sta. María Magdalena. Empecé a usarlo tarde. Lo primero que escribí en él fue provocado por una canción de Iron & Wine; yo estaba con el coche aparcado, recién llegado de una asamblea de Izquierda Unida, cerca de la medianoche, me quedé traspuesto con la canción, pensé que podría estar horas escuchándola, el guardia de seguridad me saludó desde fuera del coche.

No ha sido cuaderno de todo, ni cuaderno gris, aunque s√≠ un poco de cada. De manera intermitente, ha servido para anotar citas, textos de libros y art√≠culos de peri√≥dicos y revistas y, a rachas, como bit√°cora. Por √©l han pasado retales de los libros que he le√≠do, actas de reuniones, n√ļmeros de tel√©fono y recortes de aqu√≠ y all√°, fotograf√≠as y llamadas de atenci√≥n, notas mentales y alg√ļn que otro pensamiento espont√°neo. Cuando lo compr√©, mi peque√Īo Marcelo ten√≠a poco m√°s de un a√Īo, mi madre segu√≠a viva y sana, mis amigos Juan Antonio, Justo y Concha Caballero, mi cu√Īado Juan Carlos segu√≠an generando recuerdos para recordarlos hoy.

Doscientas p√°ginas para cinco a√Īos; naturalmente, periodos en blanco que conviven con otros rabiosos y prol√≠ficos. Parte de lo que contiene est√°, tambi√©n, en este blog. Ahora, cuando pienso que a finales de este a√Īo voy a cumplir los 50, empiezo a darme cuenta de la plusval√≠a emocional que conlleva escribir sobre un papel. Este cuaderno es mi mochila, imposible deshacerme de su contenido, imposible pensarme sin √©l. Nada de melancol√≠as: todo lo que escribes, lo que has escrito, te proyecta, es el futuro de tu pasado: hace casi un mes, el 10 de noviembre, empec√© uno nuevo.