En Santiponce hablamos de #YoVoy28F

Hoy he empezado la charla en Santiponce con una anécdota que me sucedió el sábado pasado con un par de mormones que me pararon para preguntarme por qué algunas calles del pueblo tenían nombres de fechas. En concreto, les llamó la atención que hubiera una “Calle 19 de abril” y otra “Calle 28 de febrero”.

Cuando llegué a casa me dio por buscar “Día de Andalucía” en la Wikipedia. Esto es lo que encontré (actualizado a 9 de febrero de este año):

El Día de Andalucía se celebra el 28 de febrero y conmemora el día de la celebración del referéndum sobre la iniciativa del proceso autonómico de Andalucía del año 1980 (referéndum perdido en la provincia Almeriense), que dio autonomía plena a la comunidad andaluza. Antes de la celebración del referéndum este día se identificaba más con el 4 de diciembre, cuando se celebraron las grandes manifestaciones autonomistas en 1977.

En muchos pueblos y ciudades se decoran los balcones, donde se cuelga la bandera de Andalucía en las rejas y ganchos de estos, y se celebran concursos de patios andaluces y en los colegios e institutos cantan y tocan a sones de flauta el himno de Andalucía.2? En los colegios antes del 28 de febrero, se programan diversas actividades para la conmemoración del día de Andalucía.3? Hoy en día es fiesta en muchas localidades andaluzas. Se come pan con aceite de oliva y azúcar blanco (aceite y azúcar) en los pueblos y ciudades y, sobre todo, en los colegios.

Después de estos dos únicos párrafos, hay una referencia a los actos conmemorativos de: “Entrega de Medallas de Andalucía en 2014 por Susana Díaz, en el centro. También se nombró Hijo Predilecto de Andalucía a Miguel Ríos. La entrega tuvo lugar el 28 de febrero, Día de Andalucía”. Y también “Habitualmente coincide con la entrega de Medallas de Andalucía por el gobierno autonómico y se nombran hijos predilectos de Andalucía. También se realiza un izado de bandera en el exterior del Parlamento de Andalucía”.?

Por último, dos referencias a las “páginas oficiales del 28F” de 2007 y 2006.

¿No es curioso? Ni la más mínima alusión al carácter reivindicativo de este día: sólo el motivo de la fecha (recordando, eso sí, que el referéndum “se perdió en Almería) y la parte folclórica de los balcones y el pan con aceite. ¿Los millones de andaluces y andaluzas que salieron a la calle en esos años sólo querían eso? ¿Para eso lucharon?

¿Cuál es la conclusión de todo esto?

El 28 de febrero no tenemos que tomarlo como una fiesta en la que celebramos que conseguimos algo distinto. Hemos ido en paralelo a nuestros/as compatriotas desde 1980. Es decir: la brecha de las desigualdades también han ido en paralelo. No sólo no hemos cambiado aquella cantinela de la Andalucía que divierte, sino que la hemos propagado: en Canal Sur, en fomentar a toda costa el turismo de sol y playa y pandereta, en convertir Andalucía en la camarera de la Europa rica… mientras perdíamos la industria, nos estrangulaban la riqueza agrícola y la transformación del modelo productivo no sólo sigue pendiente, sino que está más lejos que antes.

Esta tarde lo he expuesto con algunos datos comparativos entre la Andalucía de 1980 y la de hoy:

  • El PIB per cápita, que es un buen indicador de la calidad de vida, en Andalucía (2016) fue de 17.651€ euros, frente a los 24.100€ euros de PIB per cápita en España. O sea, estamos en el puesto 17 (el último) respecto al total de las Comunidades Autónomas, lo que indica que tenemos un bajo nivel de vida en comparación con la media de España.
  • Los créditos del sector privado en el sistema bancario (en millones de euros) eran de 966 en 1983; hoy son más de 190 mil millones. Es decir, estamos sobrendeudados/as con los bancos, fundamentalmente por la burbuja inmobiliaria.
  • Andalucía es la última en inversión sanitaria con 1.166,39 euros de gasto por cada andaluz/a, menos que Extremadura y a una distancia abismal de Navarra o el País Vasco, que es prácticamente un 50% mayor que en Andalucía: 1.693,49 euros frente a los 1.166,39 euros de Andalucía. Y está, además, bastante lejos de la media nacional, que se sitúa en 1.403,53 euros. Sevilla, con casi dos millones de habitantes en toda su provincia, no alcanza siquiera la media andaluza: una cama por cada 595 habitantes, una cifra tres veces inferior a la media europea.
  • En la UE, según datos de Eurostat, se cuenta con una cama hospitalaria por cada 192 habitantes. España continúa muy lejos de esa media con apenas una cama por cada 415 habitantes. Andalucía está a la cola de España con una por cada 595 habitantes (Cataluña tiene el doble) y Sevilla, a la cola de Andalucía, tiene una por cada 663.
  • Andalucía permanece entre las comunidades que menos invierten por cada alumno matriculado en la educación no universitaria tras casi cuatro décadas de autonomía. Y la brecha entre las comunidades con más recursos y las menos favorecidas no hace más que aumentar. El País Vasco gasta un promedio de 8.976 euros por cada estudiante, prácticamente el doble de los 4.510 euros invertidos por alumno en Andalucía,
  • La cuantía de la pensión media en Andalucía se ha cifrado en febrero en 835,99 euros, un 10,3 por ciento por debajo de la pensión media a nivel nacional, cifrada en 932,29 euros.

Y en el campo de la izquierda, ¿qué vamos a hacer para intentar cambiar todo esto? Pues también tenemos nuestra responsabilidad en todo esto. Como dijo Antonio Maíllo hace un par de días en una entrevista, “lo que no podemos es estar en si somos galgos o podencos sino definir un modelo alternativo”. Lo digo por las encuestas que han aparecido, cada día más dirigidas por quienes mandan en nuestras conciencias.

“La clave del éxito no va a estar en el discurso de denuncia, sino en la capacidad de tener un proyecto para Andalucía y España al que se adhieran las víctimas de la crisis que están hambrientas de un referente diferentes al que ha habido hasta ahora”.

Desde Santiponce, ¡Salud!

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