03.06.2020

El valor de los tiempos del cólera

Quedarse en casa, hacer vida social interior: quererte sin egoísmo, disfrutar de ti siendo lo mejor para quienes comparten tu espacio más cercano, tejer la red de cuidados sin desdeñar ninguno, como las abuelas hacen bufandas con los restos de madejas de colores.

Aprovechar el reto de asomarte a la ventana para observar diferente, el privilegio de ejercer la docencia en la escuela del hogar, de probar como cocinillas, camarero, masajista, cuentacuentos o titiritero.

Practicar lo esencial de ser humanidad. Frente al optimismo incoloro, la esperanza motivada y verde. Ante los brotes de histeria, los destellos de humildad.

Una racha como esta se transita a pulmón transmitiendo los mejores valores que llevamos dentro (dentro: no en las memorias de nuestros teléfonos móviles, no en los programas de la tele). No olvidar la cámara precisa de nuestros ojos atentos, que el conector más fiable para los afectos está en nuestras manos, lavadas con calma y suavidad de tiempos analógicos. Y que el resto de nuestros sentidos admite una gran variedad adjetivos calificativos: usa la imaginación.

Aunque lo oculte el BOE, el estado de alarma legalizó el deambular del estrés por los parques vacíos. Y volcar los minutos de no ida y vuelta al trabajo sobre ese libro que siempre sufrió excusas para permanecer cerrado y, en la última página, escribir «Leído con amor en los tiempos del cólera».

Vamos a armarnos de todo aquello que necesitamos para cambiar el mundo cuando volvamos a salir a las calles. El impulso bien ponderado de ese primer día, siquiera sea un primer día metafórico, sería invencible. ¿Una oportunidad?

PD: Para que no se diga, aquí te dejo un hilo de tuits que explican, de manera sencilla, las medidas que ha tomado hoy el gobierno.