25.09.2021

El remitente

To tell you what I’m up to
And say just how I feel
You’ve got me writing
Love letters

En la casa de mi infancia (un piso bajo de vpo en ‘El Espol√≥n’, edificio de 50 viviendas con una sola puerta de salida, en la barriada Juan Sebasti√°n Elcano de Dos Hermanas) hab√≠a una radio Philips de los a√Īos sesenta, donde mis hermanas escuchaban ‘Lucecita‘ y mi padre ‘El t√≠o y el sobrino‘. Tambi√©n hab√≠a un tocadiscos Cosmo 751, donde me aprend√≠ de memoria el ‘Congratulations’ de Cliff Richard o singles de Pop Tops, James Brown, Los Bravos y hasta de los Smash, que a√ļn conservo. Hace tres lustros, por desgracia, dej√≥ de funcionar un ventilador Taurus, de esos que a√ļn se venden en Wallapop y sitios similares. Y me queda una m√°quina de escribir Olivetti, que por entonces ocupaba un lugar preeminente en el sal√≥n de casa, bien protegida dentro de su maleta, sobre un mueble con ruedas, atril extensible y tapete de ganchillo, uno de los que mi madre manufacturaba en sobremesas y noches de pel√≠culas de tiros en la televisi√≥n.

En esa m√°quina mecanogr√°fica hac√≠a mi padre los partes del cuartel y formalizaba en folios Galgo Parchemin sus env√≠os burocr√°ticos (con copia en papel de calca), que rubricaba con una solemnidad imposible de imaginar en formato correo electr√≥nico. Ah√≠ escrib√≠ mis primeros trabajos para el colegio y el instituto; ah√≠ el relato breve que present√© a mi primer y √ļnico concurso; ah√≠ rellen√© como ermita√Īo las credenciales de apoderados e interventores para las elecciones, mis primeros scritti politti y (sic) mis cartas de amor secretas (para evitar ser descubierto por mi caligraf√≠a).

Sin pretensi√≥n de Grandfather Chives. Hoy escucho la radio en la app de RNE. La obsolescencia programada de mi reproductor de m√ļsica me empuj√≥ a la app de Spotify. La m√°quina de escribir, los singles viejos heredados y hasta mis propios vinilos, casetes y otros objetos de culto ocupan espacios visibles en mi hogar, pero han perdido su valor de uso y adquirido un valor de cambio sentimental. Hace poco recuper√© la pluma que mi padre utilizaba para firmar: es casi lo √ļnico que manejo a diario; pero incluso esto que lees lo he tecleado, a ratos, en mi smartphone. Lo que no ha cambiado, ni ya para qu√©, es el remitente de mis cartas, aunque sea para pensar en c√≥mo redactar un mensaje de telegram.

3 comentario en “El remitente

  1. M√°quina de sentir,
    de m√ļsica pintada.
    Tecla, tacto, texto.
    Un mismo sonido.
    Vida, espejo, renglón.
    Espacio. Vida. Escribo.
    Y en las letras la luz, papel de calco.
    Corazón en la memoria.

  2. Cu√°ntos recuerdos de mis a√Īos de clase aprendiendo a escribir ah√≠,c√≥mo le gustaba escuchar a todos a una teclear,y c√≥mo me liaba cuando ten√≠a que cambiar la cinta,jejeje.
    A√Īoro ese tiempo.??

  3. Yo ten√≠a una letra 32, que mi hija le presto a un compa√Īero de clase y…se perdi√≥!

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