22.10.2021

El bello verano

En la sala de espera de la consulta del oftalmol├│go, los m├│viles suenan a volumen de otorrino. Mis gl├índulas han vencido a los chalaciones gracias al tratamiento, a la manta el├ęctrica ┬źdurante el tiempo que dura un telediario┬╗ y a la higiene ocular con champ├║ para ni├▒os. Aunque mis ojos a├║n conservan restos del naufragio, ya no es tan obligado ir a las manifestaciones en modo Martirio. Gracias mil, Alfonso Romera, oculista bro de la vista.

Publico esto a las 17,54 h., justo cuando comienza el verano seg├║n el Observatorio Astron├│mico Nacional. La tarde del viernes quedar├í colmatada por las fiestas de fin de curso en los colegios, mi hijo bailar├í al ritmo de ‘Fame’ (┬źTen├ęis muchos sue├▒os, busc├íis la fama, pero la fama cuesta… Aqu├ş es donde vais a empezar a pagar, con sudor┬╗), se van cumpliendo etapas y abriendo nuevos ciclos en las historias particulares y colectivas.

Mi percepci├│n del verano ha ido cambiando con el paso de los a├▒os. De una estaci├│n excesiva y pesada, he aprendido a verla con los ojos de mi hijo. Su mirada naif, todav├şa ajena a las dificultades de la vida adulta, es mi mejor terapia natural, sin receta ni contraindicaciones.