Das Kapital

“Marx, ese hombre a quien la clase obrera toda de Europa y América debe más que a hombre alguno”. (F. Engels, Prólogo a la edición alemana del Manifiesto Comunista, 1883).

Se cumplen 150 años de la publicación de El Capital. La mayoría de las personas que nos declaramos comunistas hemos leído el Manifiesto escrito por Marx y Engels en 1848, un texto que tiene toda la “fuerza de un escritor al servicio de su causa por la que toma partido” (Althusser), que propone un programa de diez puntos para una alternativa de sociedad, sobre la base de la superación de la explotación y un justo reparto de la riqueza.

En el caso de El Capital, como apunta Alberto Garzón en su artículo para el diario digital Público, estamos ante “una obra densa y difícil. Leerla y entenderla requiere la dedicación de una ingente cantidad de horas de estudio”, a la que Marx dedicó cuarenta años de su vida. Por esa complejidad, y por poner un ejemplo reciente, sugiero el análisis que realizan las guías de David Harvey, escritas en formato conferencia y con un lenguaje de nuestro tiempo.

Recuerda Alberto Garzón que El Capital aspiraba a la comprensión exacta del funcionamiento del sistema económico capitalista, por lo que se trata de una obra ambiciosa y, por así decirlo, global. Tal fue el empeño que, por razones de salud y pobreza, Marx no pudo acabarla y tuvo que ser Engels quien lo hiciera, al menos hasta donde se lo permitieron los escritos legados.

“No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”.

La enorme importancia de la obra marxiana ha sido fundamental para dar soporte ideológico-cultural a la clase trabajadora a la hora de confrontar las desigualdades sociales generadas por el capitalismo en todas sus etapas. Dando por sentado que la clase trabajadora no nace con conciencia de clase y que a lo sumo la explotación nos hace rebeldes, ese soporte transformador que une lo social, lo económico y lo político, es el Partido Comunista.

Si los libros de Marx nunca se vendieron tanto como en esta crisis, si desde el análisis de la historia hasta los tuits ácidos de @UnMalPaso son capaces de cuestionar todo lo que leemos, vemos y oímos en las tertulias, en las intervenciones políticas, en los centros de trabajo, en la cola del paro y hasta en la panadería del barrio, es porque Marx y el marxismo lograron (y logran) crear una visión crítica totalizadora de la realidad que nos pretenden colar a diario como incuestionable e inevitable (desde la noche de los tiempos, pasando por el feudalismo, aterrizando en el There Is Not Alternative de Margaret Thatcher, sus precursores y herederos, hasta hoy). Y porque, se mire por dónde se mire y lo escribamos con letra gótica o de neón, la lucha de clases existe y la vamos perdiendo, vaya.

“La manera como se presentan las cosas no es la manera como son; y si las cosas fueran como se presentan la ciencia entera sobraría”.

Una buena parte de los trabajos de Marx, Engels y muchos otros autores y autoras están disponibles (en castellano) en la página web https://www.marxists.org/espanol/index.htm. Concretamente, El Capital está al final del índice dedicado a ambos.

(Por cierto, ahora que estamos con el runrún del referéndum en Cataluña, aquí dejo una frase del Manifiesto: “Con el antagonismo de las clases en el seno de cada nación, se borrará la hostilidad de las naciones entre sí”).

Enlace permanente a este artículo: http://manololay.com/das-kapital/

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