Unos días libres entre el 18 y el 25 de julio: anda que no me hacen falta. Una semana de vacaciones (que no es poco) en casa de unos amigos que viven en la costa. El resto será más adelante, después de los calores, por obligaciones familiares.
Marcelo verá la playa por primera vez en su vida, y yo me mojaré -en sentido literal- por primera vez en muchos años en aguas marinas, por tal de no perdérmelo.
Pocos estimulos mayores para afianzar ideas y reforzar tu compromiso político que tener un hijo.
No desconectaré el móvil, ni mi cabeza, pero sí todo lo demás (¿hay algo más?). No lograré evitar el ‘reverb’ de las voces del último pleno, ni los efectos colaterales de asuntos sin cerrar, algunos con telarañas, algunos con serpentinas dentro de botellas pendientes de descorchar. Ni quiero: me parece incompatible estar en esto con el Control+Alt+Supr.
La carta de ajuste seguirá con música de fondo, advirtiendo (¿amenazando?) la siguiente ronda, como una línea discontinua en el asfalto. Permaneceré en stand-by (me).
Si acaso reflexión, propósito de enmienda. Que los chocazos abran más brecha en los muros que en tu frente; que las satisfaciones no te lleven a la complacencia; que los esfuerzos compensen las frustraciones. Frustraciones como comprobar cada dos por tres y sin anestesia la certeza de estas palabras de Slavoj Žižek:
"Hoy cualquiera con dinero puede viajar al espacio, cada mes anuncian descubrimientos contra algún tipo de cáncer, incluso se habla de avances para alcanzar la inmortalidad. Al mismo tiempo, en cada telediario, salen políticos y economistas explicando que no hay dinero para mantener la Seguridad Social. Vivimos una época que promueve los sueños tecnológicos más delirantes, pero no quiere mantener los servicios públicos más necesarios".
Quienes no piensan así no lo entienden. Quienes anteponen la profesión a las ideas no lo entienden. Quienes lo dicen y no lo sienten, esos son los peores.
Pero vacaciones, una semana. No estoy cansado físicamente: tengo un despacho, tengo una actividad normal, y tengo una indignación, como cualquiera. Pero una ventolera enmarañando la cabeza viene bien. A la llegada, dentro de apenas una semana, azuzaré la ventolera al despacho, a la actuvidad y a la indignación, a ver qué frutos deja el encuentro. Esos primeros momentos siempre son los mejores.
Cuando vuelva, cuando vuelva a abrir este blog, seguiré trazando líneas, a ver hasta dónde se llega. Y Marcelo cumplirá dos años. Casi nada.
Buenas vacaciones!!
http://youtu.be/ACR5ncKrNYA
Idem…
Que ha aparecido en el abc de sevilla, a ver si es verdad que a cada cerdo le llega su San Martin.
La Justicia investiga el plan de empleo de Dos Hermanas por presunto fraude
http://www.abcdesevilla.es/20110719/provincia/sevi-justicia-investiga-plan-empleo-201107182230.html