Todo es mentira

Entonces resulta que nuestro país vendió a Israel 1,5 millones de euros en armamento, sólo en el primer semestre de 2008. Esa cantidad, que podría duplicarse si extrapolamos al año completo, también sería el doble de lo que le vendimos en 2007 y 6 veces más que en 2006. Está claro que el dinero no entiende de ética, y mucho menos las armas: para qué se diseñan, para qué se fabrican, para qué venden, para qué se compran… si no para usarlas.

Entonces resulta que Bruce Springsteen, hasta ahora defensor de quienes nadie defendía en los USA, va a sacar un disco que sólo se podrá comprar en la cadena comercial Wall-Smart, la nº 1 de su país en dos cosas: en ventas y en malas prácticas laborales. El boss, cuyas canciones hablan de los problemas de la gente llana, de esa América profunda que nada tiene que ver con la que nos muestran, ha dado una patada en el trasero a las mujeres trabajadoras que sufren discriminación laboral, a dependientes que cobran salarios por debajo del umbral de la pobreza, a personas que tienen negado el descanso para comer en el curro y, en suma, va a sacar pasta de una empresa denunciada por violar de forma sistemática los derechos humanos.

Como decía aquella canción de Manu Chao, todo es mentira en este mundo. El malestar del gobierno español con Israel es mentira. La sensibilidad social de Bruce Springsteen es mentira. O, al menos, sacan tajada sin preguntarse en qué se habrán usado las armas o qué haran los de Wall-Smart con los beneficios del disco…

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