Adónde conduce la escalera

Por la mañana, antes de llegar al ayuntamiento, vi que unos trabajadores estaban poniendo una barandilla nueva en el puente que hay entre La Moneda y San Antonio. Referí el asunto en la asamblea de por la tarde, porque ese detalle, tal vez no voluminoso, puede servir como ejemplo de la gran pregunta que tiene que hacerse cualquier gobierno de cualquier signo político en cualquier lugar.

Esa gran pregunta es: con la que está cayendo, ¿cuál es la primera prioridad siempre?
Sigue leyendo

Son las encuestas, estúpidos

“El país del miedo es un lugar imaginario donde se haría realidad todo lo que tememos”. Es la primera frase que me encuentro del nuevo encargo en el club de lectura: El país del miedo, de Isaac Rosa.

El asunto es más viejo que el hilo negro. Hay quienes se encargan de convertir en ese lugar imaginario nuestro planeta, nuestra patria, nuestro pueblo o nuestro entorno más inmediato. La realidad, la certeza de las cosas, es lo de menos. El granhermanismo se sacude esas caspas sin miramientos.

En una entrevista concedida al diario El país, Rosa explica que “Vamos creciendo en miedos. Son acumulativos. Nos estamos convirtiendo en una sociedad gobernada por ellos. Está presente en muchas formas: miedo al terrorismo, a la delincuencia, a los pederastas; y otros relacionados con la sanidad, la alimentación, la crianza, los viajes. Vivimos en una sociedad asustada”. Sigue leyendo

Ergios, watios y turbinas

(Una ciudad para vivir, una ciudad para morir II, montaje fotográfico de Marisol Borrego/Pedro Carrillo, 2005)

Compras una pequeña oficina con tus ahorros de muchos años como autónomo. Firmas un contrato. Cuando la oficina se termina de construir, la promotora (Baremar) entra en barrena y lo deja todo en manos de Servihabitat, tentáculo inmobiliario de La Caixa. ¿Te suena?

Servihabitat te dice que tu oficina, al igual que el resto del edificio, se la quedó libre de cargas. Libre de cargas significa, en términos de sinvergonzonería aplicada, que de lo tuyo no saben nada. Es más: si quieres, están dispuestos a revenderte esos mismos cuarenta y pico metros que ya te vendieron en su día, y además ¡a mitad de precio! Sigue leyendo