Casi la medianoche. Viene por la calle Capote, en dirección a la plaza del Arenal, como si fuese a tirar la basura, o paseara al perro. Hechuras del estilo cantante Los del Río -el de pelo canoso ¿cuál es su nombre?-, pero en calzonas y chanclas.
Le veo cuando estoy esperando que se ilumine el muñequito verde del semáforo de La Pimienta, Marcelo encaramado en mis hombros.
No nos cruzamos: mientras yo atravieso por el paso de cebra, él se la saca y empieza a mear en la esquina de la Papelería Author. Una meada abundante, virulenta, ¿vengativa?, que inevitablemente corre por el rebaje de la acera.
Cuando llego a su altura, le retiro la mirada, avergonzado por su actitud. Se percata y para, sin pudor, y cuando me ve a diez metros de distancia se la vuelve a sacar y termina su show.
Está un recoveco en el muro de la estación; está la escalera de bajada al aparcamiento, la más cercana a los taxis; y está esta esquinita del callejón Capote. Si los unes, forman un triángulo casi equilátero sobrepuesto al triángulo isósceles del parquecito de juegos infantiles.
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Los orines de las escaleras al parking son propias de los taxistas, los he visto tantÃsimas veces aprovechando que la cierran desde las 22h. Nos han puestos los taxistas mas guarros y cochinos de 2H en el Arenal! (buena ocurrencia lo de Orinal!)
Ya podrias haberle llamado la atención, pienso que como edil del ayuntamiento a parte de conocer la normativa vigente al respecto, tambien estás para hacer cumplir dicha normativa como hace cualquier ciudadano preocupado de verdad por sus vecinos y su entorno.