Paisaje después del incendio

Alguien dijo: “Nos acordamos de felicitar a los trabajadores y trabajadoras del INFOCA sólo cuando extinguen un incendio. Después los olvidamos: cuando recortan sus medios y sus derechos”. Alguien dijo también: “Nos acordamos de Doñana sólo cuando arde”.

Este martes hemos hablado de eso y de mucho más en Mazagón. Por el camino vimos una pequeña zona quemada de matorrales, con los pinos intactos (cosas del viento, me dijeron). La intervención de la compañera Carmen Centeno, al comienzo, fue la más hiriente de todas, porque lo emocional tiene mucho que ver con la rebeldía (y viceversa), porque ella es de allí y está saturada de imágenes de llamas y desolación.

En el encuentro hablamos de decenas de cosas: de la gestión autoritaria y partidista del Espacio Natural de Doñana, de la necesidad de profesionalizar su gestión, del modelo forestal implantado (monocultivo de pinos sobre el anterior monocultivo de eucaliptos), puesto en cuestión a lo largo de los años por diferentes informes técnicos, trabajos científicos y tesis doctorales sobre la ecología del espacio forestal, informes sistemáticamente ignorados.

Algunas ideas más:

Doñana ha sufrido los recortes presupuestarios, la gestión de la biomasa está en manos de empresas madereras y no de la Administración.

El Plan Forestal Andaluz no se está cumpliendo y si se aplicara generaría miles de empleos en tareas de mantenimiento de nuestro medio rural.

El fuego se extiende y es complicado pararlo cuando se dan las condiciones adversas de viento, altas temperaturas y sequedad de la masa forestal, pero también es verdad que, en un monte bien ordenado y gestionado, el fuego tiene más dificultades para extenderse que en un monte mal ordenado y mal mantenido.

En cuanto al voluntariado, un tema que mucha gente con conciencia está dispuesta a poner en práctica en Doñana, las personas que saben de esto afirman que debe servir para concienciar a la población y parece acertado canalizar ese clamor popular de gente que quiere colaborar en restaurar la zona calcinada. Pero su finalidad, sobre todo, debe ser la creación de conciencia, no aportar el trabajo que debe ser realizado por personal cualificado. Restaurar Doñana, si se quiere hacer en condiciones, cumpliendo el Plan Forestal aprobado en 1989 y guardado en un cajón.

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