Dice Alcocer que el PP duda de la capacidad operativa del plan de vivienda de Dos Hermanas. No hace falta bola de cristal para imaginarlo, porque las cifras cantan: el anterior plan, ideado y ejecutado en plena burbuja inmobiliaria, no llegó a crear ni una tercera parte de los pisos que se anuncian para el de ahora, y menos en el tiempo que dice Toscano.
Hasta hace cuatro telediarios, nuestro alcalde ha jugado siempre con el sunami especulativo a favor para montar su particular Marina D’Or en entrenúcleos. Subido a su tabla de windsurf -el PGOU- ha conseguido sacar partido a una política donde el timón urbanístico asumía la dirección a piñón fijo del barco de Dos Hermanas. Gracias a eso, el gobierno local se ha permitido el lujo de compaginar proyectos faraónicos y viviendas protegidas sin apenas despeinarse, yendo viento en popa y a toda vela hasta que, de repente, el soplido le ha llegado por la proa y ha empezado a enmarañarle flequillo y coronilla.
Hoy, con los constructores y promotores en horas bajas, intentando espantarse la mosca de detras de las orejas, y con las dudas de los bancos a la hora de soltar préstamos, los políticos dictan leyes y ponen en marcha planes y se rascan los bolsillos públicos para entregar ayudas a quienes buscan techo. Pero lo cierto es que levantar un edificio vpo si no hay otro de renta libre que lo compense, como venía siendo norma de la casa, ha dejado de ser atractivo para muchos. Y es que, seamos claros, las grandes empresas del ladrillo ya están habituadas a obtener beneficios rápidos y elevados y claro, de buenas a primeras, les cuesta trabajo asumir que sus plusvalías no serán lo que fueron. Sobre todo si esas empresas se tiraron a la piscina sin flotador, como le ha ocurrido a alguno que yo me sé.
Espero, y lo digo con toda franqueza, que ese parón no sea el motivo por el que aún no hay fecha para poner en marcha las miles de viviendas protegidas que se prometieron. El lunes pasado hubo un pleno extraordinario para sacar adelante la urbanización de la zona de Las Portadas, Quintillo y la antigua fábrica de latas. De las más de 1.500 que se van a construir por allí, sólo 300 serán de renta libre. Una parte importante de las que a ti te interesan las hará el Estado -ojo: no el ayuntamiento- y se supone que, si no hay contratiempos, poco a poco se desenredará la madeja. No obstante eso, lo cierto es que cada vez que pedimos plazos, la respuesta es siempre la misma: no sabe, no contesta. Eso sí, a la prensa llevan mucho diciéndole que se empezará dentro de 6 meses.
Tocadiscos: Danza Invisible – Sin aliento. Pues sí, ellos también tuvieron sus buenos momentos… long time ago. No te pierdas las pintas. Pulsa aquí.