Nocturno II (Habitación 29)

“You don’t need a girlfriend / You need a social worker” (“no necesitas una novia / necesitas un asistente social”).

Si las paredes hablaran de verdad, ¿qué dirían? ¿Qué de tu salón, tu cuarto de baño o tu dormitorio?

Piensa, te sonrojas.

Si hablaran las paredes de una habitación de un hotel para famosos, por ejemplo la número 29 del Hotel Chateau Marmont de Hollywood, decadente y repleto de fantasmas, escondrijo de gente bien venida a menos y antiguas estrellas arruinadas.

Si hablaran las paredes y el piano acompañara, tal vez contarían “qué sorpresa, el amor de mi vida era un juego de luces”.

Música para camaleones

El profesorado interino de los conservatorios ha dedicado hoy a la Consejera de Educación, Adelaida de la Calle, tres piezas del repertorio clásico: el Himno a la Alegría de Beethoven, la Sarabande de Haendel y, con todo el simbolismo del mundo, la Marcha Fúnebre de Chopin, rebautizada como “Adelaida Dimisión” por el coro final, que se ha sumado para la ocasión.

El motivo de la huelga de estos trabajadores y trabajadoras, que se inició el pasado 18 de abril y durará hasta final de curso, puedes encontrarlo aquí.

Hace unos días, mi pequeño le comentó a un compañero del cole que su padre es “un youtuber que tiene 14 seguidores”. Eso me ha animado a retomar las grabaciones en vídeo, y qué menos que iniciar este nuevo periodo con una obra tan bonita, tocada en la calle, y maqueada para la protesta. No creas que no emocionó escucharla allí, entre la gente, las pancartas y las banderas, a la sombra institucional del ayuntamiento de Sevilla.

La liturgia

Podría reconstruir aquella habitación de mis 15 años en la planta baja de un bloque de pisos de Elcano. En la pared, tres imágenes: Marx, Beethoven, Cervantes (luego vinieron Oscar Wilde y Morrissey). Muebles austeros y oscuros, flexo de pinza color verde, dos estanterías con libros de colecciones anunciadas en televisión (oferta de lanzamiento: los dos primeros al precio de uno) y un radiocassette Sanyo gris y negro.

Me levantaba cada día a las 6 de la mañana para estudiar (mérito ninguno: nunca me acostaba más tarde de las 10 de la noche). Encendía el flexo y ponía Radio Clásica (entonces Radio 2) al mínimo volumen posible, que a esa hora tenía programas de música sacra. Cuando la luz de la calle se colaba por las láminas de la persiana, y el sonido de los pájaros era más alto que el de los coros, preparaba el desayuno para irme al instituto.

Aquella liturgia duró hasta que la universidad me cambió los horarios y las ganas de estudiar. 

Esta mirada por el retrovisor, pero con todo detalle (colores, títulos, interiores, puertas y cajones, hasta olores), la recorrí ayer escuchando Proyecto 40 con obras de Tallis en el Casino de la Exposición. Lo mejor de la música, como comunidad imaginaria, tal vez sea su capacidad para transformar la realidad, aunque sea por un momento, aunque sea sin salir realmente de ella. Creo que mi compañera Paca Sánchez sabe bien lo que quiero decir, aunque no lo sepa explicar.

Compromiso tecno-pop

La colección de canciones nuevas que más estoy disfrutando estas semanas (con permiso de The xx) vienen de Austra, un grupo de Canadá. Aquí un par de reseñas de quienes saben escribir de estas cosas.

“‘Future Politics’ es una colección de himnos de baile que busca desarrollar el concepto de que el Apocalipsis no es una fatalidad, sino un producto del ser humano y de sus propias decisiones”.

Una obra ambiciosa de techno-pop de izquierdas, feminista, queer, antisupremacista, libertaria, sensual y, a la vez, extrañamente extrasensorial. “No aceptes nada de lo que te han dicho que es la manera apropiada de vivir. No tenemos por qué tener familia, hijos, trabajos sin sentido. No tenemos por qué definirnos a nosotros mismos, nuestra sexualidad, nuestro género”, insisten.

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Invasión imperceptible

Jesús Silva-Herzog publicó en Letras Libres sobre el libro autobiográfico del maestro Philip Glass: 

No hay muchos compositores de música clásica contemporánea de los cuales pudieran hacerse chistes como los que se hacen con Philip Glass.

Toc toc.

¿Quién es?

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