Caminante

Ahora a mí me sucede
lo contrario que al hidalgo manchego:
que tomo por rebaños
a los ejércitos.

Léon Felipe, Versos y oraciones de caminante (1920)

Vanguardia

He aquí uno de esos momentos de la Historia que me habría gustado presenciar. Lo cuenta Josep Fontana en El siglo de la Revolución (Ed. Crítica, 2017).

En Zurich se podía encontrar en 1916 a los exiliados bolcheviques (que, con Lenin a la cabeza, preparaban la revolución), a James Joyce (que estaba escribiendo Ulises en medio de la mayor pobreza) y a un grupo de artistas -Hugo Ball, Hans Arp, Tristan Tzara…-, que fundaron el Cabaret Voltaire, en la misma calle en que vivía Lenin, y un movimiento que se llamaría Dadá: un movimiento de revuelta contra la sociedad existente. Pronto se dieron cuenta de que lo que hacían era también una misa de réquiem por el viejo mundo. Como diría Hugo Ball, “cada palabra que se pronuncia y se canta aquí expresa por lo menos una cosa: que está época humillante no ha logrado ganarse nuestro respeto”.

Desorden moral

En estos tiempos que corren hay que leer, todo lo posible, como vía de escape al pensamiento único. O hacemos eso, o acabaremos sometidos/as a los mandatos del granhermanismo más recalcitrante y enemigo de la Humanidad.

El cuento de la criada, de la autora canadiense Margaret Atwood, se sitúa en un universo muy parecido al nuestro pero con significantes diferencias. En él un supuesto atentado yihadista a finales del siglo XX que termina con el presidente y con el gobierno sirve como justificación al ejército de los Estados Unidos –y a quienes, en la sombra, han orquestado todo– para suspender la constitución e implantar un régimen teocrático en el que la mayoría de las libertades quedan abolidas y la disensión no sólo no es permitida sino que es perseguida.

Los Estados Unidos pasan así a ser la república de Gilead, que está en guerra con grupos rebeldes, y donde se persigue a los no católicos, a los gays, y a cualquiera que pueda ser una amenaza, real o imaginada, para el régimen. Todo el mundo sospecha de todo el mundo, y nunca sabes cuando alguien puede ser un agente encubierto que te puede denunciar. Las ejecuciones públicas y la exhibición de los cadáveres de los ajusticiados como ejemplo están a la orden del día.

Pero quienes se llevan la peor parte son las mujeres, que bajo el nuevo régimen machista y misógino se ven convertidas, literalmente, en objetos propiedad de los hombres, divididas en un sistema de castas.

Más en la web de Microsiervos.

La meritocracia

“Narrar es seleccionar y es también proponer visiones del mundo. Ninguna es neutral y ninguna se limita a reflejar la realidad”.

“No es que esté en contra de las becas, ahora son necesarias, pero sí estoy en desacuerdo con la ideología que hay detrás. La desigualdad se corrige creando sociedades más igualitarias en los hechos, y no alimentando la ficción de la igualdad en las supuestas oportunidades”.

“Hay una frase que a mí me gusta mucho del libro, que es que el esfuerzo vale la pena para intentar hacer las cosas bien, pero no hacerlas mejor que otra persona. Es en eso en lo que se basa nuestro sistema, y lo que yo creo que hay que destruir”.

Belén Gopegui, en eldiario.es, con motivo de la publicación de Quédate este día y esta noche conmigo.

Paciencia, generosidad, constancia y la bandera

Leo en el prólogo de Teoría del lenguaje musical lo siguiente:

Como contenido trasversal de la programación de Lenguaje Musical nos gustaría que la música ayudase a desarrollar una especial sensibilidad hacia nuestros queridos amigos los animales, que tantas veces han visto vulnerados sus derechos. Deseando un mundo de bienestar para ellos, les damos las gracias por enseñarnos el valor de la paciencia, la generosidad y la constancia.

Poco después de leerlo, veo la foto del torero en Twitter (no sé su nombre, pero no importa).

Siglo con la la lectura de El siglo de la Revolución. Dentro del capítulo Restablecer el orden (1919-1929) leo que Cabaret Voltaire y Dadá nació en la misma calle que vivía Lenin, en Ginebra; y que Hugo Ball dijo: “cada palabra que se pronunca y se canta aquí expresa por lo menos una cosa: que está época humillante no ha logrado ganarse nuestro respeto”. Ojalá un dadaísmo nuevo nos traiga una misa de réquiem por ciertos viejos mundos, como el de la foto de las patillas.