
Eduardo López Mejías. Hace años que escribió Rafael Reig: “Cualquier rana capaz de explotar a otras ranas, o capaz de mirar para otro lado, ya no tiene un alma que llevarse a la boca, por más que hable de ella. Ya puede repetir como un conjuro solidaridad, comercio justo, respeto, solidaridad de nuevo: da igual, rana explotadora se queda. Nos quedamos, por supuesto”.
Eduardo fue concejal en la etapa de Manuel Benítez Rufo. En la fotografía de arriba, es quien nos mira de perfil, apoyado en la pared, chaqueta oscura, junto a la única mujer de primera aquella corporación municipal. Yo no lo conocí hasta hace pocos años, siempre elegantísimo, igual que Mercedes, su compañera sentimental: dos historias enormes que contar, nada que ver con las tormentas de ranas que hoy anegan la política. Leer más




(Todavía conservo en mi despacho, colgado junto a una foto de Pasionaria, el pañuelo “Cerámicas Bellavista no se cierra”).