Pedí a mi amigo David que tradujese una canción de Dominique A, titulada Le convoi, porque me pareció que era la mejor manera de resumir el año recién terminado: lo que hemos sido, lo que queremos, lo que hemos hecho, lo que nos queda por delante, nuestras debilidades y fortalezas, lo que parece y lo que verdaderamente es. Una canción, en definitiva, que sirviese como una especie de aleph: un todo en un poema.
No sabía que la letra, de la que apenas intuía su significado (mi francés es bastante primario), iba a resultar tan consecuente con mi propósito. El propio David, al meterse en faena, acabó escribiéndome que
(…) es una letra de nivel mayúsculo, muy compleja y sugerente. Te habla a ti directamente, sin intermediario ni distracciones, impresionante. No puedes decir “esto no va conmigo”.


