Repasando noticias por los diarios digitales de ámbito provincial, me encuentro con un comentario a una nota que enviamos a finales de julio. La persona que hace el comentario en cuestión, a falta (supongo) de datos sobre mis fincas, mis depósitos en Suiza y otros paraísos fiscales, mis inversiones inmobiliarias (ahora de capa caída, claro) y mi parte del botín del oro de Moscú, arremete contra un anterior compañero que, al parecer, me gana en fincas, dineros, inversiones y oro… y además sin haber dado un palo al agua.
Curioseando por la identidad del avispado comentarista en cuestión (casualmente se le "coló" una dirección web en el comentario), compruebo que se trata del titular de un "foro socialista", en el que, por cierto, hay tanta publicidad que cuesta trabajo encontrar los hilos de las personas que escriben.
El tema es recurrente. Siempre me ha molestado la gente que habla de otra gente sin tener pruebas, sea quien sea y provenga de donde provenga. A Diego Cañamero, que conozco bien por lazos familiares, le atribuyen más patrimonio que a la duquesa de Alba. Y de Manuel Benítez Rufo, el primer alcalde que tuvimos en la democracia actual, dijeron que era dueño de la mitad de La Motilla. Son cosas que pasan, que hay que asumir. Y digo "cosas", pero en realidad es basura.