Tirón de orejas y pedagogía del absurdo

Publicado el 25.02.2010  en cajón desastre  

Me contaron que el gobierno local se enfadó mucho cuando criticamos que parte del dinero del Fondo Estatal de Inversión Local (FEIL) se destinara a gastos corrientes en mantenimiento y limpieza de centros públicos educativos. Tal y como dijimos entonces, "el Decreto de 26 de octubre pasado establece claramente que la finalidad de estos fondos es, en primer lugar, para inversión en el ámbito local con el objetivo de financiar actuaciones generadoras de empleo en obras de nueva planificación; y en segundo lugar, este fondo contribuirá a la sostenibilidad social, para financiar gastos corrientes que ocasione la prestación de servicios educativos, así como otros de servicios sociales, especialmente gastos derivados de la gestión de servicios a personas en situación de dependencia". Por tanto, "difícilmente el mantenimiento y la limpieza de centros se puede encuadrar en la prestación de servicios educativos".

Pues bien, al parecer no sólo se enfadaron en el gobierno local, sino que también se enfadaron otras personas. Concretamente, se enfadaron en la Dirección General de Coordinación Local, que han pedido "información adicional" al ayuntamiento sobre este tema (Junta de Gobierno Local del 15 de enero pasado). O sea, tirón de orejas en toda regla. Eso sí, para darle carpetazo, en vez de destinar el dinero a políticas verdaderamente socioeducativas ¿sabes qué han hecho nuestros gobernantes municipales? Muy sencillo: en vez de denominar el programa con el título "Programa de Apoyo a la Familia", le han puesto "Programa de Mantenimiento y Limpieza de Centros Escolares". Y santas pascuas.

Mientras esto ocurre, en un colegio de Montequinto, donde hay hasta 3 profesores de religión católica y 1 de religión evangélica (no soy partidario de las clases de religión en las escuelas públicas, pero las leyes sí lo son, así que no tengo nada que criticar sobre el particular), sigue sin haber un/a monitor/a auxiliar que se dedique a cuidar de los más pequeños. Es decir, que si tu hijo/a se hace caca, tú tendrás que ir a cambiarle el pañal. Me cuentan que la solución propuesta por la concejalía de educación del ayuntamiento es que se suprima un maestro de educación infantil y sustituirlo por la figura del auxiliar o monitor. Una "solución" salomónica ante la cual sólo se me ocurre, como cuando era pequeño, cruzar los dedos para desear que no sea cierta.

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