¿Por qué nadie ha acertado qué es ML?

Publicado el 30.10.2006  en cajón desastre  

Muy sencillo: primero, porque pusimos "qué es" y no "quién es", para crear una cierta confusión que, está claro, ha funcionado; y segundo, lo más importante, porque casi nadie confía en la política ni en l@s polític@s y porque todos los partidos hacen siempre la misma (y aburrida) campaña cuando se presentan a las elecciones. Por eso no me extraña que ahora te decepcione comprobar que no soy una discoteca nueva, ni un bar de copas, ni una óptica… sólo soy Manolo Lay. Pero no te asustes, porque esta es una web personal, no electoral. Aquí encontrarás los mismos temas que en tu blog o que en el blog de cualquiera de tus amig@s: los libros que me gustan, la música que oigo, las películas que veo en el cine, mis fotografías e imágenes, mis enlaces favoritos, mi opinión sobre lo que pasa en la ciudad donde vivo… en definitiva, las inquietudes que, como tú, puede tener cualquier persona. Pero hay más: si te apetece, esta web también está hecha para que te mojes y participes, para que escribas lo que se te ocurra en la pizarra virtual o para que me digas de qué estás hart@. Si quieres, incluso puedas chatear conmigo, agregando mi dirección (manololay@manololay.com) a tu messenger. Así de sencillo. Gracias por visitar mi web y por haberte preguntado qué es ML. Espero, al menos, que la idea te haya parecido original. Y si decides volver, no te cortes y entra en www.manololay.com como si fuera tuya, que aquí no hay censuras de ningún tipo.

 

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Los capos del dance han vuelto

Publicado el 30.10.2006  en radar  

No sabría asegurar que Fundamental, el último disco de Pet Shop Boys, hace honor a su nombre. Lo que sí sé es que estos capos de la dance music han conseguido mejorar mucho respecto del disco que hicieron en 2002, Release, que no tuvo buena crítica y que me recuerda un poco al Excite de Depeche Mode, tanto en la estética como en lo fallido de unas composiciones supuestamente de madurez. Del posterior Battleship Potemkin (El Acorazado Potemkin), que fue mejor recibido, guardo el maravilloso recuerdo de una noche viendo la película de Einsestein con la música de Neil Tennant y Chris Low de fondo, todo perfectamente encajado y calculado.

La influencia de la música en mi vida, como en la de mucha gente que conozco, es tan difícil de calibrar que resulta imposible siquiera pensar en ello. En alguna que otra entrevista he puesto en evidencia que gente como Jean Michel Jarre, The Alan Parsons Projet o la E.L.O., que ahora no me interesan en absoluto, me acompañaron a diario durante un montón de años, en mi adolescencia. De Pet Shop Boys, sin embargo, me llegan los primeros recuerdos de aquellos tiempos en que existían lugares en Dos Hermanas como Mamma Luna, donde empecé a amarlos a raíz de un maxisingle del Wet End Girls que marcó un antes y un después (frase hecha, lo sé, pero rotundamente cierta) en mi concepción de la música disco y tecno. También entonces oía mucho a Beethoven, tanto o más que ahora, y empezaba a intuir la belleza del minimalismo a través de Wim Mertens, Philip Glass o Steve Reich, que me sirvieron en bandeja a Erik Satie y el Grupo de los Seis (debería haber sido al revés, lo sé, pero uno nunca decide estas cosas).

De ahí hasta ahora, el minimalismo como concepto estético me ha ido ganando terreno y casi devorando. La electrónica más elemental, por ejemplo de Kraftwerk (que en la adolescencia me aburría), ahora me apasiona. Supongo que tiene mucho que ver en eso el hecho de haber oído demasiada “clásica”, tanta como para intentar avanzar en los pantanosos terrenos de la música culta del siglo XX, empezando por Debussy, pasando por Shostakovich y acabando en Ligeti, recientemente fallecido. Y lo tribal, que es esencia del minimalismo, ha pasado de ser vulgar reiteración a fórmula matemática capaz de crear emociones persistentes y mucho más placenteras, por su profundidad, que las que encuentro y soy capaz de mirar a la cara en la primera escucha.

El videoclip de Minimal, primer single del nuevo disco de Pet Shop Boys, muestra a Neil Tennant y Chris Lowe elegantemente vestidos delante de una pared con tubos de neón, haciendo paralelas y cuadrículas, jugando con el movimiento de los cuerpos. Todo aparentemente sencillo, como la obra de Sol Lewitt o como aquel concierto que dieron en el Savoy, hace diez años, con un fondo de escenario diseñado por la fotógrafa Sam Taylor-Woods. Y como siempre, nada sujeto a la improvisación: Minimal sigue, como si de una obra plástica se tratara, a un disco recopilatorio titulado Pop Art.  

2666

Publicado el 30.10.2006  en papeles  

"Qué extrañas escenas describes, y qué extraños prisioneros / Son iguales a nosotros". Platón, República, Libro VI.

Que la vida no vale nada lo sabemos sin necesidad de oír cantar a Milanés. Otro cantar es tenerlo asumido, pensar que cada cosa que hacemos tiene mucha menos importancia que ver una nube pasar u oír el zumbido de un mosquito. Es, por decirlo de alguna forma, una frase recurrente en la que verdaderamente no debemos creer mucho, de otro modo no se explica el estrés y el desasosiego que nos producen las minucias más insignificantes de lo cotidiano. En Santa Teresa, la ciudad de los asesinatos de mujeres en 2666, que no es otra que la mexicana Ciudad Juárez, la vida vale mucho menos que nada, menos aún que la muerte. Por eso no importa el asesino (o los asesinos), ni tampoco quién es Archimboldi, ser vulgar y fascinante al mismo tiempo, muestra ejemplar de ese malditismo del siglo XX que tanta gente admira en los demás y reniega para sí. Sin embargo, lo que más me ha emocionado de esta enorme historia coral ha sido el reparto de personajes femeninos: la introversión como defensa, el sexo como espita de escape, la belleza como arma para manipular, la locura como intelectualidad… y el amor al perdedor, al perdedor de verdad, algo que tal vez sólo las mujeres pueden entender. Los personajes masculinos no salen bien parados en esta obra, pero no tanto por sí mismos, que, a fin de cuentas, irradian necesidades y contradicciones que los convierten en seres tan humanos y entrañables y dignos de ser arropados y queridos, desde los críticos Espinoza y Pelletier, que se acuestan por turnos con Liz Norton y esperan de ella una elección entre ambos, pasando por el periodista negro Oscar Fate, que acaba enamorándose de la hija de Amalfitano, hasta el ridículo general transilvano que invoca a Drácula mientras penetra a la baronesa von Bompe, un individuo de estúpido honor que muere crucificado por sus propios soldados, con su pene de treinta centímetros colgando como el péndulo de Foucault. El propio Archimboldi, hijo de una tuerta y un cojo prusiano, es el paradigma del antihéroe, un tipo taciturno al que la suerte lo convierte en alguien casi inmortal, rodeado de personajes secundarios femeninos que tienen, aun siendo físicamente débiles, mucha más luz que él. El mundo de Roberto Bolaño, el escritor de 2666, despierta una sensibilidad que estalla en infinidad de direcciones, pero que se recogen todas en una: la complejidad del ser humano frente a la sencillez de la muerte. Que otros intelectuales del ‘régimen’, como Pérez-Reverte, lo critiquen y lo consideren un farsante, dice mucho de ambos.   

El calamar y la ballena

Publicado el 30.10.2006  en celuloide  

Reconozco mis prejuicios ante el cine norteamericano. Reconozco que, cuando voy al Avenida, siempre procuro encontrar películas europeas o asiáticas o sudamericanas, y que ante carteles como Una historia de Brooklyn sólo me paro si el resto ya está visto o no me convence. Reconozco, por último, que las dos o tres cintas estadounidenses que he visto este año me han gustado, aunque ninguna (tal vez por esos prejuicios) me haya llegado del todo, salvo Match Point, que por ser de quien es ya me llevó premeditadamente a verla con simpatías.

Una historia de Brooklyn (The skid and the whale) me ha dejado con las ganas de que durase más tiempo. De hecho, cuando salieron los créditos, ni siquiera me había dado cuenta del tiempo que había pasado. Estaba tan concentrado en sus diálogos, en lo que cada personaje debería estar pensando en cada escena, que tampoco me di cuenta de que hubo un señor sentado delante mía que estuvo un rato hablando por el teléfono móvil.

Un escritor en horas bajas, ratero y algo violento. Su mujer, escritora de best sellers y con numerosos amantes. El hijo mayor, a la sombra del padre. El menor, a la de la madre. Un divorcio. El padre que se acuesta con la alumna. El hijo que se enamora de una chica que no conoce a Kafka. La madre que se lía con el profesor de tenis. El hijo menor que esparce su semen por el colegio. Una historia que podría ubicarse en cualquier ciudad occidental. Salvo en Dos Hermanas, claro.    

 

Te digo quién soy y tú me dices quién eres

Publicado el 30.10.2006  en kesml  

Llamamos "Tierra" a un planeta compuesto por agua en su mayor parte. Esta frase la utilizo mucho cuando la gente habla de mí y dice que soy "un político", porque desde que nací, hace 39 años, la política ha ocupado en mi vida una porción mucho más pequeña que las horas que he dedicado a estudiar o a oír música, por poner dos ejemplos sencillos.Eso explica que esta web sea un reflejo de todo lo que me importa o preocupa, de todo lo que soy, y no sólo de una parte. Como estudiante, acabé la carrera de Derecho. Como a mucha gente, tal vez como a ti, me apasiona la música y la literatura, me gusta salir por las noches y charlar durante horas con mis amigos y amigas. Participo con Pedro Carrillo en un proyecto musical llamado "eXperpento", donde recientemente publicamos el disco "Hablar demasiado ayuda a tu enemigo", que puedes descargarte gratuitamente aquí. También escribo relatos breves, uno de los cuales fue ganador del concurso "Idus de marzo" en el año 2000. Siento debilidad por el cine europeo y por el arte del siglo XX… y además de eso, como digo, está mi interés por la política y por estar en política.

Creo que una cosa es "ser un político" y otra muy distinta es "estar en política". Lo primero es una profesión, lo segundo no. Yo trabajo en una empresa constructora, que es la que me paga el sueldo, y ejerzo como concejal y portavoz de Izquierda Unida en el ayuntamiento de Dos Hermanas cuando puedo y sin cobrar ni un solo euro. Es decir, "estoy en política" pero no vivo de ella. Tal vez para ti la diferencia no sea mucha, pero para mí es esencial, porque no quiero ser como esas personas que se montan en el coche oficial cuando tienen 25 años y ya no se bajan de él hasta que se jubilan, y durante todo ese tiempo sólo ven por la ventanilla lo que pasa a su alrededor.

Pues bien, este soy yo, más o menos. Ahora dime tú ¿quién eres?      

Aquí puedes colgar tus imágenes favoritas

Publicado el 30.10.2006  en imaginario  

¿Quieres enviarme tus fotos e imágenes para que se publiquen en esta web? Sin problemas. Envíamela/s a manololay@manololay.com y en poco tiempo las verás en este apartado.

José Cesto, poeta del pueblo

Publicado el 29.10.2006  en papeles  

Bastó ver el auditorio que abarrotaba el Soberao Jazz para entender la poesía de José Cesto. Bastó oír las palabras con que amenizó la velada, entre poema y poema, para reconocer en él los pensamientos de la gente comprometida de y con nuestra ciudad, cada cual desde su ámbito, desde la cultura, desde la música o, simplemente, desde su labor cotidiana en casa. Porque la poesía y el pueblo están unidos en gente que vive, sufre, ama y hace el día a día: esa, y no otra, es la forma de escribir de José Cesto y de entender su obra Ara Pacis.

Ara Pacis no se puede leer sin tener en cuenta que estamos hablando de una persona ligada a los valores más sencillos y naturales del ser humano. Como él mismo dijo en la presentación de su poemario, no se trata de hacerle una crítica sobre lo bueno y lo malo, sino más bien de asumir como propias sus palabras. Ocurre igual que con una obra pictórica o una película o una canción, donde lo importante no es la técnica o el uso del lenguaje o la fotografía o el guión… no, lo importante, lo verdaderamente esencial para quien escribe, es que guste a quien lee. Así entendido, bastó con sus cinco breves pinceladas para ganar la partida, para cumplir la misión encomendada, para que el público dijera sí a sus pretensiones. Parece fácil, pero no lo es, ni mucho menos.

La poesía de José Cesto tiene su principio y su fin en los sentimientos. Y los sentimientos, como arma cargada de futuro, todos los tenemos dentro y los expresamos y exteriorizamos como podemos. Y los sentimientos, también, no salen sólo en forma de amor: "Por creer en lo que yo no puedo / en aquella utopía que abanderamos / en nuestra juventud / en paraísos perdidos / en un mundo más justo / y un futuro mejor, / en los proyectos que soñamos / en ideas revolucionarias / que transformen esta sociedad, / en la vida después de la muerte, / en la gente, / en mí. / En todo eso, que yo, no puedo seguir creyendo". A buen entendedor, pocas palabras bastan.

La presentación de Ara Pacis encontró la horma de su zapato en el Soberao Jazz, como no podía ser de otra manera. Fue lo primero que pensé, aún sin conocer al autor de la obra, nada más recibir la invitación para asistir al acto. Y fue lo primero que dije cuando terminó y ahora, después de leer los poemas, todavía más. Estamos ante un vocero del pueblo, un cronista de la conciencia popular, que estrecha lazos literarios con el único lugar de Dos Hermanas donde cualquiera tiene la posibilidad de socializar su música subiéndose a un escenario, sin invitación ni contrato, sólo con sus pequeñas o grandes artes de la interpretación. José Cesto subió a la tribuna de orador con su libro debajo del brazo, lo mismo que unos días atrás había subido un guitarrista a hacer de orador musical. La cultura como fin y como medio o, dicho de otra forma, la cultura como escuela.

A sólo unos cuantos pasos de la utopía, Ara Pacis guarda en sus páginas lo único que no se nos puede arrebatar desde el poder, desde cualquiera de los poderes que controlan todos nuestros mundos: la libertad interior. Ese es su mérito. Parecerá mucho o poco, será o no de nuestro agrado, tendrá o no las dosis necesarias que venden hoy una obra cultural como éxito literario. Pero quien la ha escrito es el único capaz de expresarla con sus propias palabras, el único capaz de sentirla con su propia mirada. Y, ahora, al resto, nos toca hacerlas nuestras e interpretarlas con nuestros ojos. Reto a cualquiera a que intente algo parecido.

Cuando le entregué el libro para pedirle una dedicatoria, José Cesto escribió: "Para Manuel y su esposa, a los que espero conocer mucho más". Lo mismo digo, pero con la salvedad de que, después de leer Ara Pacis, llevamos ventaja. 

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Publicado el 29.10.2006  en cajón desastre  

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  • llamándome al teléfono del Izquierda Unida en el ayuntamiento: 95 491 95 38.   

Enlaces

Publicado el 28.10.2006  en enlaza  

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