Algo personal

Publicado el 02.04.2009  en kesml  

Echo una mirada al retrovisor y compruebo que, cosas del azar, los últimos diez años han sido los mejores de mi existencia, los más activos personal y sentimentalmente, y que mi militancia sólo ha sido una parte, bien bonita y gratificante, de ese ¼ vital en el que, acaso, puedo responder de querer hacerme mayor sin sentirme mayor, de crecer buscando no quedarme atrás en el camino; en definitiva, de perseguir la continua radicalidad en el conocimiento de las cosas y de las personas que me rodean, siendo consciente de que ese responder no es un logro conseguido, sino una permanente necesidad de indagación, de preguntas y respuestas, de ver las dudas y contradicciones como algo propio de la naturaleza humana, y de asumirlo sin frustraciones.

Me doy la vuelta y veo ese pasado con cariño y también, no soy tan inocente, con asombro. A lo lejos, en la distancia, observo a mercenarios y sátrapas que, desde sus actuales poltronas, reales o intelectuales, deberían escupirse a diario en el espejo de su historia; que, por mucho que ahora gocen de posición y púlpito y tribuna, o de egos inflados, no podrán ocultar con perfumes de éxito sus comportamientos éticos insanos. También, por el contrario, me reencuentro en esa retrospectiva con gente que se fue y me dejó lo justo –mucho- para nunca alejarse, para seguir cerca, aunque sus presencias físicas ya no estén a la vista. Ellos me enseñaron lo esencial: si hace diez años no fui nada, diez años después tampoco, ni los que estén por llegar.

Te hablo de ese tiempo porque es el que llevo afiliado a Izquierda Unida. Una anécdota, llegar un día a una sede y rellenar una ficha, que cambió muchas cosas en mi particular ciudad interior, para bien (creo) o para mal (no creo). Una elección, acertada o no, en la que he cambiado el concepto de compañerismo por el de amistad, una forma de pensar por una manera de ser. Pese al coste de todos los sinsabores, desasosiegos, momentos difíciles y pérdidas, si de algo me arrepiento, precisamente ahora que percibo cercana una emotiva nueva etapa personal, es de haber visto la puerta entornada y no haberme atrevido a abrirla antes.

Por cierto, esa puerta, diez años después, sigue abierta. Si algún día decides cruzarla, recuerda las dos únicas condiciones: una, que salgas con lo mismo que entraste; y dos, que no la cierres al pasar por debajo del umbral.

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Estadismo

Publicado el 02.01.2009  en kesml  

Hace ahora un año empecé a asustarme por el número de visitas de este blog. Ya sé que no es indicativo de nada, salvo de lo evidente: que cada vez sois más quienes echais un vistacito a esta ventana y, tal vez también, más de vez en cuando que antes.

Un año después, todo se ha duplicado. Dar las gracias es decir poco.

Leyenda:

Visitantes distintos: personas físicas diferentes que acceden al blog en un día.

Número de visitas: visitante que consulta el blog y no ha accedido a él en los últimos 60 minutos.

Páginas: suma total de visitantes incluyendo múltiples visitas.

 

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Densidad

Publicado el 31.01.2008  en kesml  

Las personas estamos llenas de vicios ocultos, como las viviendas nuevas. Me lo dijo un trabajador de una empresa constructora que se dedicaba a hacer repasos en los pisos cuando éstos se entregaban a sus propietarios.

La frase es perfectamente válida para las relaciones personales más livianas. Es algo absurdo, porque al final todo cae por su peso y resulta de género bobo pretender que nadie se vaya a dar cuenta de la realidad propia. Si algo me saca de quicio (es un decir: casi nada ni nadie me saca, ni de ese sitio, ni de mis casillas) es el pavoneo con que muchos se muestran ante los demás, lo mismo persiguiendo dinero, negocios, pareja, sexo, protagonismo político, afán intelectual o cualquiera de esas pretensiones que tan bajo nos hace planear a veces a los seres humanos. Es una cuestión de densidad: los vicios, y no las virtudes, son los primeros que flotan. De la mediocridad de cada cual depende creer o hacer creer lo contrario.

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1

Publicado el 31.10.2007  en kesml  

1 añoDudas. Hoy hace un año que empezó este tinglado. No sé si son muchas o pocas las más de 39.000 miradas que me habéis echado, las doscientas y pico veces que habéis escrito algo sobre esto o aquello, o los más de 800 correos que me habéis enviado y que, salvo error u omisión, he respondido religiosamente (es un decir).

No sé, digo, si estas cifras serán aceptables para un lugar como este, para una ciudad como esta, para un tipo como yo o para alguien como tú. Si son más o menos de las previstas, porque no había nada previsto. Si son las necesarias, las lógicas o las razonables, porque no había una necesidad acuciante, ni una lógica premeditada, ni una razón única detrás.

Certezas. Alguien me dijo hace poco que los blogs personales suelen mostrar lo mejor que tenemos. Es, por así decirlo, una especie de escaparate, donde se ilumina lo bueno y se deja lo malo para la trastienda. Estoy de acuerdo, sobre todo si estamos hablando de un blog de alguien que se mueve en los farragosos terrenos de la política. En todo caso, creo haberte mostrado parte de lo que soy, o pretendo ser, o creo que debería ser. Lo mismo que, por cierto, has hecho tú.

Enmienda a la totalidad. Es probable que en todo este tiempo haya cometido tantos errores como la ministra Magdalena Álvarez. Prometo seguir cometiéndolos, porque errar es patrimonio de la humanidad, porque todo el mundo, salvo los concejales socialistas de Dos Hermanas, se ha equivocado alguna vez en su vida, y porque, como Woody Allen dijo el otro día en una de sus películas, hasta los relojes parados aciertan dos veces al día.

Tocadiscos: Junior Boys - In the morning. Pulsa aquí.

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C’est moi?

Publicado el 02.05.2007  en kesml  

(Encuéntrame hoy en ABC)

(Blog de Javier Caraballo, periodista de El Mundo). Para hacerse distinto a los demás, el candidato de Izquierda Unida en Dos Hermanas ha decidido acometer cambios radicales en su candidatura: en vez de poner su foto en los carteles, ha puesto una caricatura de sí mismo, un monigote. Sostiene el candidato que con estos cambios pretende dar respuesta a la petición generalizada de «acabar con el divorcio que existe entre la clase política y la ciudadanía». «Se trata de transmitir el mensaje de que somos capaces de aportar imaginación a la política», dicen, abrumados por la constatación de que Dos Hermanas, como tantos municipios andaluces, lleva casi tres décadas gobernado por el PSOE en mayoría absoluta, sin posibilidades de cambio a la vista y con una abstención creciente que ya se sitúa en el cincuenta por ciento.

Pasemos por alto el mensaje inconsciente que se desliza cuando, para atraer el voto juvenil, se recurre a una caricatura, a un dibujito animado. Y que lo haga la izquierda, además. Pasemos eso y, más allá del subconsciente, detengámonos en la evidencia de que la política ha reducido ya tanto sus fronteras ideológicas que la confrontación se reduce a una guerra de mercados. Si observan las vallas de la carretera, es casi imposible distinguir entre el mensaje de un partido político que promete una ciudad de sueños, un promotor inmobiliario que se anuncia como el constructor de los sueños, una agencia que ofrece viajes de ensueño y empresa de colchones que se presenta como el reino de los sueños.

Todo esto lo explicó bien hace poco un profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Lille, Frédéric Sawicki, cuando le preguntaron por Ségolène Royal como candidata. Y él sostenía que, dado que no existen diferencias políticas e ideológicas sustanciales y que el descrédito de la clase política afecta a todos por igual, el valor fundamental de los candidatos es la suerte. «Si los candidatos son intercambiables, permeables, lo mejor es inclinarse por el que tiene más suerte», decía.

En esas estamos, por tanto. Candidatos que, por su similitud, serían intercambiables, por supuesto dentro de un mismo partido, pero también con los partidos rivales. En eso, la idea del monigote conecta perfectamente con los nuevos tiempos. Aunque ya puestos, la izquierda española también podría aprender que el éxito de Royal no se produce sólo por su imagen. Además ha hecho suyos los valores que, torpe y peligrosamente, la izquierda española ha decidido convertir en señas de identidad de la derecha, como la disciplina, el orden, la autoridad o el patriotismo. Que Ségolène ha llegado a incluir entre sus propuestas el internamiento militar para menores de bandas violentas, o sea. Aquí, ya ven, además de la caricatura, los de Izquierda Unida han comenzado a recoger firmas para que se legalice el porro. Y peor que el monigote es esa caricatura.

(El Dazidabo, blog dedicado a la propaganda política). Dicen que por primera vez un candidato ha sustituido en su cartel la foto por un dibujo de sí mismo. La primicia la recoge EL MUNDO. El candidato es el alcaldable por IU de Dos Hermanas, Manolo Lay. Otra forma de hacer campaña, la innovación ha calado en todos los medios, consiguiendo así doble publicidad.

(Blog de Clemente Bernad, fotógrafo). Manolo Lay se ve más natural en el dibujo del cartel que en la fotografía oficial. No es de extrañar. En la cultura del simulacro y de la asepsia, las fotografías, por muy teatralizadas y manipuladas que estén, siempre acaban por oler.

 

Tocadiscos: David Bowie - Life on Mars?. Pulsa aquí para ver y oír este videoclip de cuando la palabra videoclip aún no existía: 1973.

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Manual de Estilo (II): ¿Demagogia?

Publicado el 05.01.2007  en kesml  

(Demagogia: s.f. Utilización de todo lo necesario para conseguir convencer a la gente sin reparar en los métodos, y utilizando más la exaltación de los ánimos que los razonamientos: En la campaña destacó la demagogia de los políticos que prometían al electorado lo imposible para conseguir sus votos).

En la comida de navidad que todos los años organiza el ayuntamiento para sus concejales (a la que fuimos por primera vez, ya que conseguimos que no la pagase el pueblo, sino los grupos políticos), un alto representante de la mayoría que gobierna en nuestra ciudad me dijo que le había decepcionado porque en mis últimas declaraciones a la prensa les atacaba al cuello y hacía un uso exagerado de la demagogia. Lo primero me tranquilizó (le respondí: si te he decepcionado, es que voy bien…), pero lo segundo no lo acepté.

En Dos Hermanas se da una paradoja poco común en la política: es el partido que manda quien acredita la mayor dosis de demagogia. Siempre pongo un ejemplo bien gordo que sucedió hace ahora cuatro años, cuando en una rueda de prensa dijimos que, en caso de ganar las anteriores elecciones municipales, instalaríamos una red wifi en toda la ciudad para que hubiese acceso universal y gratuito a internet, y una semana después el mismísimo alcalde (a quien no le duele prenda alguna por reconocer que no sabe ni encender un ordenador) dijo que el ayuntamiento iba a instalar esa red durante el año siguiente, cosa de la que, hasta la presente, no sabemos nada.

También ocurrió algo similar cuando pedí la dimisión del concejal de obras por las inundaciones de noviembre pasado. Aquí, además de la demagogia, también se utilizó la llamada "técnica del ventilador", consistente en responder a una pregunta o queja diciéndote "y tú más" o "pues anda que tú". Para el caso, la respuesta fue que cómo me atrevía yo a pedir su dimisión por algo que también había sucedido en Carmona, donde gobierna un alcalde de Izquierda Unida. Eso se lo dijo a la prensa, claro, porque si me lo hubiese dicho en un pleno municipal yo me habría partido de la risa, porque el núcleo urbano de Carmona tiene la "suerte" de estar en lo alto de un cerro y cuando llueve a mares sólo se inundan, por cuestiones obvias, las cuatro casas de las parcelas ilegales que están en la parte de la vega.

Pero este plato no tiene por qué servirse siempre con grandes cantidades de sopa. Hablar sin sentido ni sensibilidad, con tal de venderte la moto, puede suceder incluso en las cuestiones más insignificantes del día a día. Cuando saltó la polémica por las chapuzas en las reparaciones de las viviendas de Vijaldoso, hubo una concejala socialista que me dijo lo siguiente: "Si, según tu criterio, las viviendas protegidas son una chapuza, ¿por qué hasta ahora hemos recogido más de 7.000 solicitudes para las viviendas del nuevo Plan Municipal? Eso quiere decir que la gente no piensa igual que tú, ¿no?". Esta frase, tomada tal cual, hubiese sido digna de aparecer en aquellos cursos que se daban en el Caiga Quien Caiga de El Gran Wyoming. Primero, porque toma el todo por la parte: yo no dije que las viviendas protegidas eran una chapuza, sino que los repasos de las viviendas de Vijaldoso estaban siendo chapuceros. Segundo, porque la gente no quiere una vivienda protegida por su extrema calidad, sino por su bajo precio, es decir, porque no tienen más narices que buscarse algo de 15 millones, ya que no pueden pagar más del doble en el mercado.

Casuística como esta se da a patadas en las ruedas de prensa, en los plenos municipales, en las charlas informales… y lo que te rondaré morena. Lo peor de todo esto es, volviendo al comentario del principio de este post, que se confunda la crítica con la demagogia, considerar que uno hace demagogia cuando critica o, lo más grave de todo, pensar que el adversario no tiene ningún derecho ético a leerte la cartilla cuando piensa que haces algo mal.

Tocadiscos: Sigur Rós, Glosoli. El redescubrimiento del año. La canción perfecta para soñar. Pulsa aquí para verla y oírla.  

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Manual de Estilo (I): Inmutarse (o no)

Publicado el 21.12.2006  en kesml  

(Inmutar: v. Alterar o mostrar alteración, esp. en el semblante o en la voz. ETIMOLOGÍA: Del latín immutare, y este de in (en) y mutare (mudar, transformar). USO: Se usa más en expresiones negativas).

Me faltan dedos de la mano ya para contar el número de personas que me han dicho eso de que "tú es que no te inmutas por nada, vamos", refiriéndose a las cosas estas de la política, donde lo más fácil es que (algunos, no todos) te den un porrazo dialéctico cada vez que sueltas algo que no gusta a los que mandan. Por ejemplo, cuando intervienes en un pleno –ya que el último en hablar siempre es el portavoz del gobierno, que suele aprovechar su réplica para lanzar toda su arti-arpillería-, o cuando vas a una comisión municipal –como ayer, que me dijeron de todo, menos bonito- o si la prensa te publica alguna crítica a la gestión de tal o cual tema… etc.

En primer lugar, que quede claro que estoy hablando de la definición rigurosa de la palabra, es decir, de la carencia de alteración en el semblante o la voz, no de la falta de preocupación alguna por nada, que es completamente distinto. La cuestión es que, como no me gustan esos juegos -muy típicos por cierto- en los que imitamos a reyes y reinas de los dimes y diretes que vemos por la tele –reallity shows, tomates o parlamentos varios, que tanto montan-, pues siempre prefiero permanecer inmutable ante la paja –con perdón- y dedicar todos mis esfuerzos a preocuparme por la sustancia, que es lo que, en mi opinión, realmente importa a la gente de la calle o, al menos, lo que le afecta en la vida diaria.

Por otro lado, está claro que también importa –o influye- el carácter de cada cual. Nunca he sido de esos que se esfuerzan por gritar más alto que el que te está gritando, ni de esos que procuran encontrar el palabro más borde que el que te ha dicho el de enfrente, ni, en ningún caso, se me ha subido la mala leche de llegar a las manos cuando la ira de tu interlocutor es tal que si llevara una pistola encima te dejaría frito a balazos, imagen que ayer me pasó por la cabeza, como una especie de déjà-vu tan de moda en estos tiempos, cuando en la susodicha reunión alguien ha tirado unos cuantos folios en un pronto de esos que siempre suelen ir acompañados de una ristra de calificativos superlativos, así al alimón. Normalmente me callo, espero a que pase el chaparrón y sigo con lo mío como si nada, algo que tal vez fastidie aún más a quien se ha desahogado contigo, pero que seguro agradece el resto de la gente, por aquello de evitar males mayores.

Resumiendo, que cuando estás en política tienes que aprender a discernir entre enemigos y adversarios, pensar en el fin y no darle coba a los fuegos de artificio, tener oídos y boca para distinguir las voces de los ecos y, en suma, no perder el tiempo en discusiones vanas sobre cosas que a la gente que te vota (o no) ni le va ni le viene ni le deja de venir. Como diría la otra, así me lo aprendí yo.

La canción de hoy: Good Fruit, Hefner. Pulsa aquí para ver el videoclip.

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ML: MiL

Publicado el 28.11.2006  en kesml  

Esta web va a cumplir un mes con 1.000 visitas. Como no entiendo mucho de estadísticas, he consultado con personas expertas y me han dicho que para ser una web personal y reciente es un dato magnífico… no sé, supongo que está bien, aunque estoy muy mal acostumbrado (jeje) porque lo comparo con el número de visitas que recibimos en la web local de Izquierda Unida, que son bestiales: 20.000 visitas desde mayo, una media de 2.900 al mes y casi 9.000 visitantes distint@s. Pero claro, estamos hablando de una web consolidada donde la mayoría de la gente que entra lo hace buscando política.

Los datos del servidor dicen también que las mil visitas vuestras se corresponden con algo menos de 500 visitantes distintos, y que la mayoría lo habéis hecho buscando por mi nombre y mi apellido. Ese sí me parece un buen dato, porque ya se sabe que a una página de internet puede acceder cualquier persona que viva en cualquier parte del mundo.

La media diaria de visitantes (personas distintas, no visitas) según esa misma estadística, es de 30, más o menos. Es curioso que, a diferencia de lo que ocurre en la de Izquierda Unida –donde hay más visitas durante el fin de semana- en esta web entra más gente los martes y los miércoles. Me pregunto qué quiere decir esto.

Se han hecho 18 comentarios a los 42 artículos y he recibido mensajes de unas 30 personas diferentes, la mayoría hablando de la propia web o pidiéndome algún tipo de información, o enviándome cosas (opiniones, fotos…). Unas cuantas me habéis añadido a vuestro messenger o habéis preferido comunicar conmigo a través de la pizarra. Hay también todoterrenos, que se han colado en esta web usando todas las opciones posibles. Gracias a esto he llegado a conocer gente que de otra forma jamás hubiera conocido, así que sólo puedo daros las gracias.

Por tanto, no me puedo quejar. Eso sí, espero que esto sólo sea el comienzo de una larga amistad.

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Micromanual de estilo

Publicado el 16.11.2006  en kesml  

Prometo no manipular, no dar bajo cuerda, no usar el corrector ortográfico, no censurar conciencias ni pareceres, no vivir del cuento, no aprovechar la poltrona como púlpito, no practicar autopsias ni dejarme crecer amnesias. Prometo no tachar a los demás de malas hierbas por el simple hecho de no verlos en mi jardín, ni sembrar mis flores del mal a costa del barbecho del resto. Prometo combatir el hastío tanto o más que la prepotencia, la indiferencia igual que la mansedumbre, el dolor ajeno como el propio. Prometo tener bolsillos de cristal, abrir las ventanas y los cajones y los libros de contabilidad, encender la luz por las noches para que cualquiera pueda ver lo que ahora se esconde, descorrer las cortinas y levantar las alfombras.

Prometo no parar hasta que haya alguien dispuesto a tomar el relevo, y no cejar en el empeño de conseguir que ese relevo no sea uno, sino miles. Prometo no ser el déspota ilustrado ni el coronel bananero, ni el "detrás de mí, el caos".

Prometo borrar los lugares comunes, las frases hechas, la vida loca de las mariscadas inmobiliarias, la cultura basura elevada a categoría de arte popular, los árboles genealógicos de despacho, los premios al baboseo y las prebendas a quienes lustran a diario las baldosas que pisas.

Prometo no ser como ellos, no sonreír como ellos, no jugar, no comprar, no vivir, no hablar ni mirar como ellos. Si estoy donde están ellos, si acabo donde están ellos y ellos donde estoy yo, prometo no hacer lo que ahora hacen ellos, ni siquiera con ellos, ni siquiera contra ellos, porque ellos y yo no tenemos nada en común.

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Ética de destrucción masiva

Publicado el 14.11.2006  en kesml  

Cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros. Hermann Hesse (1877-1962)

Aunque no lo creas, el Gran Hermano vigila todo lo que aparece en esta web. También estuvo pendiente del tema cuando sacamos lo de ML, porque al día siguiente, sin que la noticia saliese en los medios de comunicación, ya se sabía quién era ML en las altas esferas del ayuntamiento. Después de tantos años controlando, los hilos del Gran Hermano tienen ojos y oídos y manos que llegan a cada uno de los rincones de esta ciudad. Aunque no lo creas, es así. Hay miles de pruebas.

El Gran Hermano también vigila lo que escribes, lo que haces, lo que dices o no dices, escudriña en los seudónimos, en las direcciones de correo electrónico, en las conversaciones de los bares, en las cartas a las redacciones de los periódicos… el Gran Hermano señala, discrimina, cuenta, resta, se adapta como un camaleón y, sobre todo, miente cuando la mentira es útil y no dice la verdad cuando la verdad estorba. Por tanto, sé prudente, ándate con astucia, muévete como él se mueve porque, aunque no lo creas, el Gran Hermano está también aquí. Igualmente de eso hay pruebas.

Pero eso sí, no le sigas el juego, no caigas en su trampa, no te dejes atrapar por su red, por su ética de destrucción masiva. Utiliza sus armas y rebélate: entre tú y yo, lo tenemos rodeado.

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