Ayer estuve en Itálica, llovió y me mojé. Hoy ha llovido, y fuerte, camino del ayuntamiento y también me he mojado. Dos de dos.
Más números. He llegado al pleno empapado, como una rata salida de un caño. Has oído bien: he dicho "al pleno". Esta es la semana de los dos plenos. Hoy ha sido "el pleno de la bolita", es decir, de esos que se celebran antes de las elecciones sólo para dar un número al azar (una concejala del PP ha dicho "el 9" a instancias de otro del PSOE, supongo que como queja por celebrar un pleno de 1 minuto a las 9 de la mañana). Ese número servirá, tras su inclusión en un programa informático, para nombrar a los ciudadanos y ciudadanas que tendrán que estar en las mesas electorales el próximo 20 de noviembre.
Si ese día te toca estar en una mesa, ya sabes quiénes son los responsables.
El otro pleno será el viernes, a las 12. A ese irán las ordenanzas fiscales, donde se aprobarán los impuestos, tasas y precios públicos municipales que se aplicarán el año próximo.
Después de ese mini cónclave, el alcalde nos ha pedido -a Alcocer y a mí- que nos reunamos para hablar del pleno del viernes y, sobre todo, para contarnos algunas cuestiones -en parte explicaciones, en parte opiniones- acerca del asunto de la vivienda de Basilia Sanz. Tenía algunos papeles delante, aunque no nos los ha mostrado. Como casi todas sus palabras las ha dicho "fuera de acta", no las voy a comentar aquí, pero dejo constancia.
Aunque no comentes las palabras, yo que me fió de ti te pregunto ¿Te han convencido?