Paros parciales en AENA

Si la crisis era una estafa, como se decía en el 15M, la supuesta salida de la crisis es dos tazas. Si la crisis la pagaron los trabajadores y trabajadoras con despidos, desahucios, recortes en servicios públicos, subidas de la luz, etc., parece que los índices macroeconómicos positivos vuelven a recaer sobre las mismas espaldas, mientras la corrupción se va de rositas.

Y no estoy hablando sólo de los Florentino Pérez, ni del benefactor Amancio Ortega, sino de gestores de recursos del Estado. Hoy he asistido al paro parcial en el aeropuerto de Sevilla, convocado por el Comité de Centro (con representación de CCOO, UGT y USO). Aena no está precisamente en crisis: bate récords mensuales de pasajeros/as, sus cuentas arrojan superávits de muchos millones y sus acciones acumula subidas y ganancias en el IBEX 35.

Por cierto, un paro parcial concedido sin la más mínima vergüenza: con unos servicios mínimos brutales (incluso trabajando más personas que las habituales) y con la concentración escondida en un lugar donde nadie pueda ver el conflicto.

Sin embargo, la plantilla no sólo pierde derechos, sino, ni siquiera, mantiene sus puestos de trabajo. Cada vez que se sientan a negociar con la empresa, ésta impone nuevos incumplimientos de acuerdos ya asumidos hace un año. Una actitud vergonzosa para un aeropuerto internacional como el de Sevilla, cuyos dirigentes empresariales tiene la misma manga ancha para vender sus logros como para exprimir a su personal.

Vaya, nada nuevo bajo el sol. Todo mi apoyo, hoy y cuando haga falta.