Etapas

Nuestra bandeja de lonchas de pavo cuesta un euro a costa de la explotación del ser humano, por no hablar de la alimentación.

Por eso hoy hemos atravesado Marchena hasta Procavi: 4,6 kilómetros según Google (yo diría que menos). Gentes de la empresa, sindicatos, vecinas y vecinos, compañeras y compañeros de la asamblea local y también de Écija, Pedrera, El Viso, Morón, Osuna, Carmona, El Saucejo, Paradas y Arahal (con sus alcaldes Antonio, Rafa y Miguel Ángel). 

Lo que pasa en Procavi, desde que se compran los pavos hasta que los compras loncheados en el supermercado, incluso cuando te haces un sándwich mixto en casa, se podría explicar en uno de esos vídeos tipo Zeitgeist que explican cómo se mueve la cadena del negocio sin escrúpulo con las granjas suministradoras, con los trabajadores y trabajadoras, aparte el dominó dancing con las administraciones (cursos de formación financiados con dinero público utilizados para trabajar gratis) y con las grandes superficies.

Procavi, Konecta, echar el jornal cogiendo melocotones. Todo bien enfilado, como una cuchilla que corta un panel. La Marcha por el Empleo y la Dignidad de hoy, como las manifestaciones, son etapas contra reloj, cada día una flecha valona.

La liturgia

Podría reconstruir aquella habitación de mis 15 años en la planta baja de un bloque de pisos de Elcano. En la pared, tres imágenes: Marx, Beethoven, Cervantes (luego vinieron Oscar Wilde y Morrissey). Muebles austeros y oscuros, flexo de pinza color verde, dos estanterías con libros de colecciones anunciadas en televisión (oferta de lanzamiento: los dos primeros al precio de uno) y un radiocassette Sanyo gris y negro.

Me levantaba cada día a las 6 de la mañana para estudiar (mérito ninguno: nunca me acostaba más tarde de las 10 de la noche). Encendía el flexo y ponía Radio Clásica (entonces Radio 2) al mínimo volumen posible, que a esa hora tenía programas de música sacra. Cuando la luz de la calle se colaba por las láminas de la persiana, y el sonido de los pájaros era más alto que el de los coros, preparaba el desayuno para irme al instituto.

Aquella liturgia duró hasta que la universidad me cambió los horarios y las ganas de estudiar. 

Esta mirada por el retrovisor, pero con todo detalle (colores, títulos, interiores, puertas y cajones, hasta olores), la recorrí ayer escuchando Proyecto 40 con obras de Tallis en el Casino de la Exposición. Lo mejor de la música, como comunidad imaginaria, tal vez sea su capacidad para transformar la realidad, aunque sea por un momento, aunque sea sin salir realmente de ella. Creo que mi compañera Paca Sánchez sabe bien lo que quiero decir, aunque no lo sepa explicar.

Clavícula

Nos hemos hecho viejos antes de tiempo por culpa de la reforma laboral. Los ajustes, la crisis, los recortes, los eufemismos y las malas palabras, el taco y los exabruptos, las retenciones del impuesto sobre las personas físicas y el 21 % de IVA se nos han metido en el cuerpo, como un demonio, como una bacteria, y ahora forman parte de nuestro recuento plaquetario y de la enfermedad de la que, palabrita del Niño Jesús, nos vamos a morir.

Marta Sanz, Clavícula, Ed. Anagrama, pág. 197.

La mano invisible

Rubén Lardín (eldiario.es): Un albañil construye muros que luego derrumba, un mecánico monta y desmonta un automóvil, un mozo de almacén desplaza bultos sin utilidad aparente, una teleoperadora realiza encuestas acerca de la consideración del propio trabajo… Once individuos han sido seleccionados para realizar cada uno una tarea o más bien su parodia, pero la singularidad no termina ahí: su labor, que desempeñarán todos los días simultáneamente en el espacio diáfano de una nave industrial, contará con la presencia de un público que concurrirá a verlos trabajar, jaleando, aplaudiendo o abucheando sus procedimientos como en cualquier espectáculo deportivo.

Este viernes se estrena La mano invisible, una película cooperativa.

Sin palabras

Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo. En Las Setas, guardamos un minuto de silencio en homenaje a los 11 trabajadores que han muerto en lo que va de año en Sevilla. Sobra decir más.

De regreso, el director de “España vuelta y vuelta” de RNE termina su programa diciendo, literalmente: “hoy en día hablar de clases sociales y de lucha de clases es obsoleto, anticuado y trasnochado”. Y un concejal del PSOE de Pedrera comparte en Facebook: “¿Por qué no voy a poner yo esta maravilla?” en referencia a una bandera fascista española. Sobra decir más.