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Hay que felicitar a Marea Blanca en Sevilla por la excelente labor que están haciendo sus portavoces. Se vio en la asamblea de ayer, celebrada en el centro cívico Las Sirenas, cuando se expuso el trabajo realizado durante las últimas semanas y la conclusión generalizada (y mira que cada cual es de su padre y de su madre) fue que difícilmente se habría podido desarrollar tanto en tan poco tiempo y con tanto celo en cuanto a contenidos, propuestas y proyección de futuro. Con esos mimbres, la extensión del movimiento por una sanidad pública, gratuita, digna y universal está garantizada.

La entrada y salida del autobús del odio en Sevilla (ahí mi opinión coincide de pleno con la que expuso Isaac Rosa hace pocos días) me ha coincidido con un encuentro con representantes de CCOO y UGT donde hemos conocido (y mostrado nuestro apoyo) la situación de bloqueo en que se encuentra la negociación del convenio del campo con la patronal Asaja. No hace falta mencionar que la riqueza de nuestra tierra contrasta enormemente con la pobreza de nuestros trabajadores y trabajadoras de este sector; sobre todo, tras la crisis, de las mujeres y las personas migrantes. Para colmo, las subcontrataciones empeoran aún más la situación. Si no hay acuerdo, habrá huelga, y espero que, como ha dicho Julián Moreno (el compañero de Participa Sevilla), sea una huelga donde estén también el SAT y Co-Bas, porque la unidad de acción no sólo es deseable, sino más que necesaria.

Son lentejas

Hablo con una representante de una asociación que aúna a entidades sin ánimo de lucro que gestionan escuelas infantiles de primer ciclo (0/3 años). En la mesa donde se sentaron con representantes de la Consejería de Educación les dijeron “Esto es como las lentejas: si no os gusta el decreto…”. Y santas pascuas, vaya, que hoy mismo lo ha aprobado el Consejo de Gobierno, y además lo hace a su estilo, vendiendo la moto.

Una vez más, Susana Díaz sigue la voz de sus amos, cargándose el trabajo de cooperativas y microempresas, sometiendo algo tan sensible como la educación a la competitividad sin escrúpulos de un sector ya bastante precarizado en las condiciones laborales de sus trabajadoras y trabajadores. Y, encima, desmantelando el frágil equilibrio de la conciliación familiar y laboral. Al final, la aspirante a dirigir el PSOE no tiene nada nuevo que demostrar, su charanga y pandereta es un déjà-vu. Vergüenza.

Hoy ha habido una nueva concentración. Lo que venga, contará con nuestro apoyo. Ningún decretazo sin respuesta.

Pedagogía sin adoctrinamiento

El viernes pasado tuve la oportunidad de asistir a la conferencia de Mireia Espert “Violencia de género en la adolescencia” en un centro cívico de Alcalá de Guadaira. La sensación que tuve, al salir de la charla, fue que había aprendido mucho sin haber apreciado la más mínima dosis de adoctrinamiento. 

Lejos del concepto de busto parlante, Mireia Espert (psicóloga especializada en violencia de género, intervención y mediación familiar) es capaz de hacer pedagogía durante más de una hora sin que nadie mire el reloj o se remueva en su asiento, permitiendo que se le interrumpa para preguntar, preguntando ella misma la opinión del público o utilizando ejemplos cotidianos de la cultura dominante: películas de consumo masivo, documentales, canciones de reggaetón, libros best sellers y hasta los Picapiedras. 

Mireia Espert pertenece a AMUVI (Asistencia a Mujeres Víctimas de Violencia Sexual y de Género). La página web de esta asociación sin ánimo de lucro es www.amuvi.org; también están en Facebook y Twitter.

Europa, Europa (Je t’aime – Moi non plus)

La Unión Europea cumple 60 años y yo preferiría aquella Europa más joven y decadente de los ochenta, que cumplió 30. No por nostalgia: la de entonces tampoco me gustaba, pero, al menos, no tenía el vertedero de Turquía y la fosa común del Mediterráneo como hoy. Aquella Europa que tenía el contrapeso del Este, hoy dominado por la peor calaña neofascista, la que presume de haber derribado el muro de Berlín y levanta muros de xenofobia, racismo y machismo, la socialdemocracia hipócrita y confortable que abrazó el “no hay alternativa” de Thatcher, la que precipitó el burka para las mujeres taxistas en el Afganistán invadido por la Unión Soviética… aquella Europa imperfecta del himno a la alegría de Beethoven -él sordo, ella ciega- y la pantalla con estrellas de Eurovisión, hoy bunkerizada, anestesiada. La distancia entre Bruselas y Barcelona igual que entre Barcelona y Libia, pero nuestros muertos de primera. La Europa-sin-Cortázar, la que ignora a Jean-Luc Godard.

La Unión Europea cumple 60 años: en los ochenta, con esa edad casi te podías jubilar en Alemania u Holanda; hoy, raptada, decrépita e intolerante, trabaja a marchas forzadas para desear el exit.

Imagen: Jarrod Goldmancommissioned, drawings for other people. 

“Junta de Andalucía” con letras bien grandes en la entrada del edificio Torretriana; un luminoso del aparcamiento que ponía “Completo”; un panel “Escuela Infantil”. Tres mensajes muy juntitos que parecían puestos a propósito para una protesta contra un nuevo decretazo del gobierno de Susana Díaz.

No sé cuántas personas habría (hablan de 3.000), pero me ha sorprendido, no me esperaba tanta gente, tanto ruido, tanto poder de convocatoria boca-oreja y redes sociales.