Llego con tiempo de sobra y así poder charlar con la gente que va llegando. Acompañamos (Fran y yo) discretamente (consigna: no ‘aprovechar’ la foto) a quienes empiezan a agolparse para leer un manifiesto y desplegar una pancarta contra la crisis.
La banda tocando marchas de desfiles y ‘Paquito el Chocolatero’ antes de los himnos.
Concejales del PP (vi a uno) y del PSOE (la mitad). El concejal del PP se queja del manifiesto, le respondemos que "lo compartimos, aunque echamos en falta críticas al anterior gobierno".
Niño izando la bandera andaluza, concejal izando la española.
Marea verde de bicicletas, destino Parque de la Alquería.
En el encuentro institucional de la Almona, Raul Gil, concejal de participación ciudadana (que es un decir), se mete en un jardín alertando a la asistencia para que "no tengamos miedo"; se enreda, no sé si al final está pidiendo el voto para el PP o qué.
La sala abarrotada, nos quedamos de pie. Una chica de la organización se preocupa porque no tenemos sitio, pero preferimos que los asientos los ocupen las personas mayores, los representantes vecinales.
El vídeo "Andalucía, Sí" recorre en imágenes los últimos 31 años de nuestra autonomía. El sonido sale de unos altavocitos, apenas es perceptible.
Ningún concejal del PP, ‘modo protesta On’ (obviamente) por la lectura del manifiesto. Recibo un sms: "El alcalde está en Montequinto".
En la asociacion vecinal de Cantely, como los últimos 28F, montones de amigos y amigas. Amabilidad absoluta conmigo. Nadie del gobierno local (el año pasado vino el alcalde y algunos concejales), la plana mayor del PP repartiendo alfileres con cintas de la bandera andaluza.
Saludo a mi médico de cabecera de cuando vivía en Elcano.
Una mujer con vestido rojo ("que se note que soy comunista") diciendo al camarero-presidente "a mi Lay no lo dejes sin garbanzos".
Un amigo que lleva un pin del PCE siempre, salvo el día que le toca ser interventor electoral del PSOE.
Otra vez el himno (algunos puños en alto), nueva lectura del manifiesto anticrisis, espantá de la mayor parte de concejales del PP (se quedaron dos).
Vuelta a casa a las 4, andando por las calles desiertas, mucho calor.
Entonces, entra el miedo y el instinto "socialista" manda "cerrar filas" para "ocupar todas las sillas", impidiendo así cualquier voz desleal e insumisa. Eso es lo que está ocurriendo en los últimos meses. Hay que hacer colas y "coger el número" para entrar, lo que suelen conseguir "los más cercanos", que actuarán como una "claque" (*) que aplaude a los suyos y abuchea a los ajenos. Pero cuando se "retransmite" el Pleno "en vivo" a través de las redes sociales se "jode el invento de la claque" y se pone en marcha la "censura fina": Se permite la presencia y el uso de "inhibidores de frecuencias" que aíslan a nuestros políticos en su jaula, impidiendo que sus cantos se oigan, en tiempo real, en la calle. Teléfonos móviles y wifi dejan de funcionar en una área de diez metros.
Últimamente, desde la película Lost in traslation para acá, somos muchas las personas que hemos aprendido a amar y mirar con otros ojos una ciudad que antes nos resultaba ajena. Es lo que tiene el cine, por irreal que sea su hechizo; en mi caso, también el videoclip que hizo Marlango para su canción Automatic imperfection.