Hasta el verano pasado, el único vínculo comunicativo que existía entre los plenos y la ciudadanía era la prensa escrita, que, desde hace años, se traga las dos horas mensuales que suelen durar las sesiones. Por eso me habrás leído más de una vez que los plenos no dan apenas juego en una ciudad como Dos Hermanas, donde la mayoría absoluta de casi 30 años y la casi total falta de cobertura social (no se televisan, se celebran en el horario más difícil para que la ciudadanía pueda asistir) lo convierten en un tedioso trámite burocrático, en plan "firme usted aquí" o "diga lo que quiera, nadie lo va a oír".
Este "diga lo que quiera, nadie lo va a oír" quedó patente al final de la sesión del viernes pasado, cuando nuestro alcalde, ante la interpelación de un indignado de Montequinto que quería hablar, respondió "A partir de ahora puede usted hablar todo el tiempo que quiera", mientras recogía y se marchaba por la puerta trasera.
Del verano para acá, algo ha cambiado de esa realidad soporífera. Las movida con la Residencia de Mayores de Montequinto y las quejas de madres y padres del alumnado del colegio Poetas Andaluces han animado el ambiente plenario, hasta el punto de dejar todos las butacas del público ocupadas y con gente asistiendo de pie. Si ese ritmo reivindicativo no para, y se convierte en regla que confirme las excepciones, habremos salido ganando mucho más de lo que se piensa, por lo que supone de vuelta a la política por parte de (parte) de la ciudadanía.
En twitter se lamentó un amigo (al que vi entre el público el viernes) de que "en un juego como eRepublik se haga más política en condiciones que en la realidad". Esa impresión me interesa mucho, porque se trata de alguien que asiste por primera vez a la cosa. Supongo que él esperaría grandes debates, y se sorprendería de comprobar lo alicatado que está un espacio donde, salvo en momentos puntuales (cuando se presentan las mociones, ruegos y preguntas de la oposición), uno sólo asiste a un recitado de actos administrativos que suelen aprobarse por unanimidad. Pero, ojo, sí hay política en esos trámites. Por ejemplo: se aprobó una gestión para levantar un nuevo colegio, otra para meter más dinero de los presupuestos en servicios sociales (el PP se abstuvo, no entiendo por qué), se aprobaron unas ordenanzas de aplicación de la Ley Omnibus al ámbito local y se aprobaron los impuestos municipales que tendremos que pagar todos el año que viene, así como las ordenanzas de telefonía móvil (aprobación inicial en la que nos abstuvimos, ahora se inicia otro plazo de enmiendas y más adelante se traerá la aprobación definitiva). Lo que ocurre es que previamente se habían tratado todos estos temas en comisiones de portavoces y, claro, los posibles debates de estas comisiones quedan fuera de la vista de la ciudadanía.
Pero es comprensible la opinión de este amigo. Los plenos saben a pestiño. Parte del motivo está el anquilosamiento de la situación a lo largo de años y años en los que de nada sirve discutir hasta la saciedad, porque al final todo se resuelve con quince manos alzadas machacando cualquier iniciativa que presentemos los 9 concejales del PP o los 3 de Izquierda Unida. De hecho, ya ni siquiera se levantan las manos: el alcalde atestigua el recuento sin necesidad de hacer el mínimo esfuerzo físico.
El viernes fue peor. El gobierno local aceptó propuestas nuestras respecto de las ordenanzas fiscales (el PP no presentó ninguna enmienda). En años anteriores, siempre hubo debate en este tema, con intervenciones de los tres grupos, réplicas y segundas réplicas. Este año sólo intervine yo, porque el portavoz del PP se limitó a decir que aprobaban las ordenanzas y el del PSOE dio las gracias por el voto afirmativo.
Si mi amigo hubiera presenciado un pleno antes del verano, su reacción habría sido todavía más negativa. Pero la cuestión es ¿se puede hacer algo para evitar esa enorme distancia entre la política institucional y la gente de la calle? Claro que sí. No sólo se puede: se debe. Por eso he dicho antes que la mayoría absoluta es "parte" del problema.
Si en Dos Hermanas hubiera democracia participativa, los plenos no serían más que el último paso en una cadena de trabajo donde los vecinos y vecinas de cada barrio tendría la primera palabra y la de enmedio, y los refrendos políticos sólo tendrían la definitiva (legalmente hablando). Y las prioridades serían otras, claro, porque no las marcarían los que gobiernan, sino todas aquellas personas interesadas en escribir de puño y letra en la agenda política de la ciudad.
Esto último sería lo más importante, pero se podría hacer más, y más vistoso. ¿Por qué los plenos no se celebran por las tardes? ¿Por qué no se graban y se cuelgan en internet? ¿Por qué no se celebran en lugares públicos distintos al salón de plenos del ayuntamiento? ¿Qué impide técnica y humanamente celebrar un pleno en el salón de la asociación vecinal de La Moneda, o en la Plaza de El Arenal, o en el Teatro del Club Vistazul? ¿Hay algo más solemne y democrático que aprobar una dotación pública de interés en el mismo barrio que va a disfrutarla en el futuro? ¿Por qué existe límite de propuestas por parte de la oposición? ¿Por qué en Los Palacios empiezan los plenos a las 10 de la mañana y acaban a las 8 de la tarde, y además se televisan en directo? ¿Por qué no se facilita a la ciudadanía la posibilidad de hacer propuestas directamente?
Son sólo unas cuantas preguntas, pero tengo muchas más. Y todas podrían responderse con facilidad. Todas tendrían la posibilidad de salir adelante. Pero los caminos de la democracia son inexpugnables, a veces. Por ahora.
#plenodhMiembros de la residencia de Montequinto enseñan pancartas #noalcierre 7daypic.com/OcjW
Hago mi primer #FF a @LaLolaPalacios para que sigais el pleno
Esta hoja en tamaño A4 está apareciendo por los colegios de Dos Hermanas. La está repartiendo un colectivo que firma como "Grupo de docentes indignados". Doy fe de que no todos son socialistas, ni mucho menos.
El jueves pasado, Fran y yo echamos la tarde en Montequinto. Desde las cuatro y media, nos pateamos asuntos deportivos (en el pabellón de deportes, con la gente del C.D. Los Caminantes, en el nuevo campo de fútbol de Entrenúcleos), nos pasamos por el colegio Poetas Andaluces, por el solar donde se supone que estará la nueva residencia de mayores (cuyo cartel anunciador lleva ya dos años puesto, y lo que le queda), aprovechamos para ver la exposición de Evaristo Hurtado en el Centro Cultural y hablamos sobre carriles bici con un vecino que se enteró por twitter de que andábamos por allí. Vinimos, como suele decirse, con la mochila cargada.