(Conversación telefónica simulada entre… bueno, pon tú los personajes)
- Mira, que es que hay aquí unos vecinos de Las Ganchozas protestando por la antena.
- ¿Unos vecinos? ¿Cuántos?
- A verme han venido 5 ó 6, pero afuera hay por los menos 100. Con pancarta y todo. Muy chula la pancarta, por cierto, así en plan esquela y…
- ¡Déjate de pancartitas, hombre! ¿Y qué les has dicho?
- Pues lo de siempre: que todo es legal y que no podemos hacer nada. Y que mi palabra es la ley, faltaría más.
- ¿Que no podemos hacer nada? Mira que en ese barrio tenemos muchos votos… ¿No te habrás burlado de ellos, verdad?
- No, qué va, sólo les he dejado claro que esto es lo que hay.
- ¿Que esto es lo que hay? ¿Y qué te respondieron?
- Pues que si así son las cosas, que seguirán protestando todos los días. Y que además les tenemos el barrio abandonado.
- ¿Todos los días? Anda, anda, llámales y les dices… a ver… mmm… qué se yo, invéntate algo, tú tienes experiencia en eso.
- Como quieras. Se me ocurre decirles que hay una ordenanza del PGOU que no cumple la empresa. Eso sí, a ver qué le digo a la empresa de telefonía.
- Cualquier cosa, chiquillo. ¿Las Ganchozas no está cerca del cementerio? Pues que pongan la antena en el cementerio, si es cuestión de 100 metros más acá o más allá… Y de paso, a ver si les alquitranamos alguna calle antes de las elecciones.