Si preguntas a mis amigos Pedro, Kan y Moon a qué suena Acolyte, el primer disco de Delphic, ellos te lo etiquetarán sencillamente con un "de esos que le gustan a Manolo Lay". No se equivocan.
La etiqueta obedece a una bola de nieve que empezó a crecer con The Postal Service, continuó con Trentemoller, Burial y Junior Boys, siguió rodando con Booka Shade y Cut Copy… y, en fin, que si te remontas a lo lejos, tiene su origen en los fríos electrónicos de Joy Division/New Order, allá por la década de los 80. Todos con sus dispares tendencias, es cierto, pero con una base común: la emoción creada a base de capas de sonidos que se superponen y forman un todo fascinante.
Delphic es un poco de todos los grupos mencionados, pero no se limita a mimetizarlos, sino que (frase hecha de crítica musical ad hoc) consiguen reconducir tantas mezclas hacia un sonido propio. En eso comparten mi cariño con Royksöpp, otro de los grandes creadores de electrónica amable de los últimos tiempos. Y, como dirían mis amigos de mí, hasta su procedencia (Manchester) me evoca los mejores momentos del pop británico.
Si quieres oír algunas de las canciones de Acolyte, puedes hacerlo en su Myspace o en su propia web, donde también puedes descargarte gratis dos canciones propias y dos remixes de los grupos Phoenix y Everything Everything. De una de estas canciones (This momentary) es este videoclip ambientado en los restos del Telón de Acero.