Este año tengo vacaciones desde el 1 al 31 de julio. Como estoy tieso, económicamente hablando, no andaré muy lejos de mi refugio domiciliario, así que este blog no tiene por qué andar desasistido, aunque sí en baja intensidad. Además, tengo algunos compromisos (bodas, encuentros varios, el pleno de final de mes…) que me impedirán desconectar del todo, aparte del eterno runrún que, como buen (o mal) zoon politikón, me asalta como un resorte cada vez que intento desconectar de lo que pasa a mi alrededor.
Aparte de eso, dedicaré estos días, si mi amigo y partenaire Pedro no me manda a freír espárragos, a poner en pie el segundo disco de eXperpento y culminarlo, a ser posible, a finales de agosto. Aunque la cosa ya lleva en marcha un tiempo en tardes desperdigadas por aquí y por allá desde marzo, será ahora cuando demos el tirón definitivo a Síndrome Polar -parece ser que se titulará así esta nueva colección de canciones, salvo error u omisión-, que pretendemos menos pretencioso (valga la redundancia) en cuanto a sonidos y concepción. Es probable, por tanto, que en los próximos post haga referencia constante a ese proceso, que ya me apetecía hacerlo, tanto aquí como en el blog del grupo.
Estos son los planes y los objetivos, junto a libros apilados a la espera de ser abiertos y otras cuestiones personales pendientes. Ya veremos si, como en todo lo demás, se cumplen o se quedan a medio cuajar. Al tiempo.
He aquí la conocida obra del inmortal