Las personas estamos llenas de vicios ocultos, como las viviendas nuevas. Me lo dijo un trabajador de una empresa constructora que se dedicaba a hacer repasos en los pisos cuando éstos se entregaban a sus propietarios.
La frase es perfectamente válida para las relaciones personales más livianas. Es algo absurdo, porque al final todo cae por su peso y resulta de género bobo pretender que nadie se vaya a dar cuenta de la realidad propia. Si algo me saca de quicio (es un decir: casi nada ni nadie me saca, ni de ese sitio, ni de mis casillas) es el pavoneo con que muchos se muestran ante los demás, lo mismo persiguiendo dinero, negocios, pareja, sexo, protagonismo político, afán intelectual o cualquiera de esas pretensiones que tan bajo nos hace planear a veces a los seres humanos. Es una cuestión de densidad: los vicios, y no las virtudes, son los primeros que flotan. De la mediocridad de cada cual depende creer o hacer creer lo contrario.
‘LLAMAZARes ROJO Y VERDE’, nuevo lema de precampaña electoral de Izquierda Unida para explicar los puntos fundamentales del programa y reforzar la imagen de nuestro candidato.