Blue Monday (cibercuento de año nuevo)

Leonor Watling protegía a mi gato de los disparos de Tom Waits. Juro que es cierto, y que el salón de mi casa estaría ahora como los pasillos del hotel de El Resplandor de no ser porque el viejo había llegado borracho y lo único que logró cargarse fue la cabeza de Alain Delon en mi disco de The Smiths.

- A fin de cuentas ya estaba muerto, me dijo Tom cuando volvió en sí, mientras Christina Rosenvinge salía del cuarto de baño con mi cepillo de dientes y preguntando qué pasaba con tanto alboroto.

- Nada, dijo mi gato, que éste ya no sabe dónde encontrar la inspiración para sus canciones.

- Podrías haberme ahorrado el trabajo, apuntó Ian Curtis, que estaba desayunando con los padres de Gail, la chica guapa de Trainspotting.

- ¿Otra vez con el cepillo de dientes de éste? dijo Ray Loriga, aún nervioso por algunas respuestas inesperadas de su mujer en un programa de televisión de hacía un año. "Éste", obviamente, era yo. Ray me trataba así desde que le dije que cada vez se parecía más a Antonio Vega.

Eran las siete menos cuarto y el cuarto de baño seguía ocupado y mi salón era una especie de escenario donde sólo faltaba el enano del final de Twin Peaks. Tom Waits, enchufado a la botellita de whisky que me regalaron en la boda de Pedro y Rocío, se estaba quedando dormido en el sofá mientras intentaba encontrar su megáfono, sin éxito.

- No le digas que se lo llevó Einar, me susurró Juliette Binoche, que venía de la cocina con una bandeja llena de croissantes y crêpes. Ella fue, comme d’habitude, la única que me dio un beso de buenos días en medio de aquella locura.

- ¿Einar, quién es Einar? le pregunté.

- Es el loco ese que vociferaba con la Björk en The Sugarcubes, respondió Leonor, sin dejar de acurrucarse a mi gato.

- ¿Y qué hace él aquí, si se puede saber? interrumpió el enano de Twin Peaks, que apareció de repente por el simple hecho de que yo no dijese más que era lo único que faltaba para completar el cuadro.

- Quién sabe, tal vez buscara al quinto beattle para un suicido colectivo, bromeó Ian Curtis.

- Shhhh… no habléis tan alto, que Tom se va a despertar, volvió a susurrar Juliette.

- ¿Y quién está en el aseo? pregunté en voz baja. Que yo soy el único que entra a trabajar a las ocho.

- No sé, mi amor, me dijo Gail bostezando ante la mirada indiferente de sus padres, enfrascados con Curtis en una tesis acerca de cómo los New Order pasaron de Atmosphere a flirtear con Pet Shop Boys y Johnny Marr en Electronic.

- ¿Tienes sueño, Gail? pregunté a la escocesa, que aún seguía siendo menor de edad.

- Sí, respondió, ¿te importa que me acueste en tu cama, si está libre?

- Sin problemas, le dije, pero ¿por qué no iba a estarlo?

- No sé, vamos a ver…

Caminamos los dos hacia mi cuarto, ella se echó en un extremo y miró el reloj de la mesita de noche.

- Son las siete, ¿a qué hora te vas?

- Entro a las ocho, ¿por qué?

- Tienes tiempo, hombre, y el baño está ocupado, así que túmbate un ratito a mi lado.

Acepto a regañadientes (pura pose) y pongo la cabeza sobre la almohada hasta que un instante después, sólo un instante después, Najwa Nimri me toca el brazo y me dice: "Abre los ojos".

Juliette Binoche decidió ponerse el cuerpo de jamona que lució en Caché para fregar los platos. El enano de Twin Peaks, montado en el típico taburete de cocina, los fue secando y colocando en su sitio, mientras le iba dando conversación a my french kiss acerca de la cantidad de batidos de chocolate que se inyectaba David Lynch a diario.

- Yo le cogí manía al chocolate desde que hice aquella película con el pirata, dijo ella.

- No menciones el chocolate, que vas a despertar a Tom Waits, dijo el hombrecillo.

Mientras tanto, mi gato había encontrado el megáfono debajo de la cama donde dormía placidamente Gail, que soñaba con ser mayor de edad y largarse de Trainspotting a otra movie donde sus padres no estuvieran siempre desayunando con canciones de New Order. Pero para sueños ridículos, el del megáfono creyéndose ser la grabadora del agente Cooper, pensó mi gato en el preciso instante en que Najwa Ninri salió del cuarto de baño tal como vino al mundo.

- Esta siempre igual, joder, se quejó Penélope Cruz, que acababa de desembarcar en la casa para despertarme y que, una vez más, comprobó que había vuelto a llegar más tarde que la chica de la voz rasgada.

- Y qué culpa tendrá ella, si tu amo prefiere a la otra como despertador antes que a la novia del enano de Twin Peaks, se preguntó el megáfono.

- Que no te enteras, que el Cruise nunca ha trabajado para David Lynch, maulló mi gato, con tan mala fortuna que sus palabras sonaron en todo el edificio, porque el megáfono había olvidado desconectarse después de hablar.

- Buena la has liado, seguro que Tom se ha despertado.

- ¿Tom Cruise? preguntó Gail, que abrió los ojos de sopetón. ¿Dónde?

- Mira la otra, dijo el megáfono.

Efectivamente, Tom Waits apareció inmediatamente por el dormitorio, vio a Gail medio desnuda sobre la cama y a su megáfono agazapado detrás de mi gato.

- ¡Oye, que soy menor de edad! dijo la chica nada más leer los ojos lascivos del viejo strangecrooner.

- Mejor, dijo Waits, así el delito es aún más grave…

- Que Diane se haya pasado toda la película creyéndose que hacía también el papel de Gail es cosa suya, no nuestra, dijeron al unísono sus padres. Ya le advertimos que dejase las drogas y que bailar música de Damon Albarn tendría consecuencias esquizofrénicas…

- Dejadla. Christina lleva años creyéndose Nico y tampoco le ha ido tan mal, dijo Ray Loriga.

Estaban en el parque de abajo, aprovechando el sol primaveral del invieron. Juliette Binoche se había puesto el vestido floreado de Alice et Martin para entretener a mi gato y al megáfono en los balancines. Penélope Cruise, sentada en un banco con su culo postizo de Volver, vigilaba de reojo (o de re-oído) el diálogo de Najwa con Ian, mientras Tom Waits no paraba de cantarle Hoist That Rag a su entrepierna (después del gatillazo con Diana Gail) y el enano de Twin Peaks escribía una carta a su primo, el de la Orquesta Mondragón.

- ¿"Escuálido" se escribe con o sin acento? dijo el hombrecillo.

- ¿No le estarás hablando a tu primo de mí, no? preguntó Ray, aún molesto por algunas respuestas de su ex mujer en un programa de televisión del año pasado. Él es así de rencoroso, sobre todo desde que perdió la inspiración y se dedicó a ir al Bernabeu.

- Yo sólo sé que "murciélago" es la única palabra del diccionario en lengua castellana que tiene todas las vocales, dijo Lucía Etxebarría, intentando colarse por el blue monday como fuera o fuese.

- Qué mañana tan apacible… seguro que llega alguien y la jode, dijo Ian Curtis a Najwa Nimri.

- Sí, hay una atmósfera muy particular, respondió ella, guiñándole un ojo al chico pálido de Manchester.

- ¿Sabes? no dejo de pensar en qué hubiera suicidado si no me hubiera sucedido…

- Querrás decir al revés/vesre.

- Bueno, sí, es que esto de usar el traductor del google no siempre va bien…

La Nimri empezó a jugar con su pelo largo de Walkabout, pensando que si Christina Rosenvinge se hubiera suicidado a la misma edad que el de Joy Division, ahora sería recordada por el hago chas y aparezco a tu lado.

- Míralo de este modo -dijo ella al fin- tú tuviste suerte. Tu mujer no te vendió como la Yoko Ono…

- Desde luego. O como la del tipo ese del grunge, ¿cómo se llamaba?

- Ja, ja… rió Najwa. Por ahí arriba os enteráis de todo.

Mírala, ligándose a todo el que se pone por delante, pensó Penélope Cruise, mordiéndose los labios. Otra necrofílica, como el Morrissey.

- Hoist that Raaag… rugió Waits, sin éxito.

Limbo es la primera canción que grabó Ian en solitario cuando se encontró con John Peel allá arriba. La segunda se llama Pluton Planet

Todo el mundo veía a la sobrina de Román subiendo y bajando las escaleras del teatro, pero en realidad era el increíble hombre menguante de Twin Peaks quien controlaba a la gente. Por eso la butaca de la máxima autoridad estaba ocupada por Simon Jeffes y toda su corte de la Penguin Cafe Orchestra, en vez de por el alcalde y sus efectos colaterales. Y por eso, cuando salió a hablar el ex concejal de la cultura local, todos estábamos viendo a Tom Waits soltando improperios por su megáfono o viceversa, porque no se sabe bien quién es el que ronca y quién hace de altavoz.

- Hay 290 personas –dijo la sobrina, haciendo el recuento de asistentes.

- Vaya, para esto no le ponen ceros detrás de la cifra, dijo el pinganillofono.

- Es para mí un orgullo de representar a este excelentísimo ayuntamiento…, iba desgranando el superdelegado.

- Hoist that raaaaaggg… fanfarroneaba el otro, por detrás.

- A uno de los dos le ha fallado el traductor del google, dijo Ian a Najwa.

Para la John Peel Session de Ian, Juliette Binoche había sacado de su armario toda la ropa de Los Amantes del Pont Neuf. Y Diana Gail fantaseaba con que el de la barba era Morrissey y estaba cantando I am the last of the famous international playboys. Y sus padres añoraban aquellos tiempos de la Edad de Oro en que coincidieron con el cocinero del Jaula, quien les preparó un desayuno a base de carne con tomate que, aseguraba, estaba hecha con el lomo del quinto beattle, cuando en realidad pertenecía al calvorota del primer disco de Radio Futura.

- Tengo la sensación de que aquí nos están dando gato por liebre, dijo el alcalde Simon Jeffes a mi gato, que se había dormido con el de que discurso y estaba soñando de que era Azrael y perseguía pitufos por todo el teatro.

- Abre los ojos, le susurró Najwa.

- ¿Y a mí no me van a dar ninguna placa?, dijo Penélope Cruise.

Al poco empezó a llover sobre el escenario. Esta es la lluvia del porvenir, pensó This Charming Man, y en ese momento vimos el destello de un trueno que convirtió el blue monday en un país multicolor donde el conjuro de los enemigos de este pueblo oscuro empezaba a florecer.

- También yo tengo una canción que se llama Blue Monday, dijo Lisa Germano, y Leonor Watling le pidió a Christina Rosenvinge que buscase la guitarra para que, entre las dos, pudieran cantarla.

Todos los que estaban en el público huyeron despavoridos, salvo los invitados de honor, que subieron al escenario y, en vez de gritar "we are the world, we are the childrens", como le hubiera gustado a la sobrina de Román, sucumbieron ante la belleza de aquella premonitoria tormenta tropical que parecía salida de El amor en los tiempos del cólera, e hicieron los coros y las palmas de La vida en la frontera: "la vida en la fronteeera no espera, es todo lo que debes saber". And Ian se acordó de Ceremony, y no pudo refrenar sus lágrimas de contento.

- Está bien, yo maté a Laura Palmer, lo reconozco, confesó el cocinero del Jaula, abrazado a la grabadora del agente Cooper.

Ejercicios de práctica jurídica

SITUACIÓN 1:

a) Luis se descarga una canción de Internet.

b) Luis decide que prefiere el disco original y va a El Corte Inglés a hurtarlo. Una vez allí, y para no hacer dos viajes, opta por llevarse toda una discografía. La suma de lo hurtado no supera los 400 euros.

COMENTARIO: La descarga de la canción sería un delito con pena de 6 meses a 2 años. El hurto de la discografía en El Corte Inglés ni siquiera sería un delito, sino una simple falta (art. 623.1 del Código Penal).

SITUACIÓN 2:

a) Luis se descarga una canción de Internet.

b) Luis va a hurtar a El Corte Inglés y, como se la va la mano, se lleva cincuenta compactos, con un valor global de 1000 euros.

COMENTARIO: Seguiría siendo más grave la descarga de Internet. El hurto sería un delito, porque supera los 400 euros, pero sería de menor pena que la descarga (art. 234 del Código Penal).

SITUACIÓN 3:

a) Sergio, en el pleno uso de sus facultades mentales, se descarga una canción de Malena Gracia.

b) Sergio, en un descuido de Malena Gracia, se lleva su coche y lo devuelve 40 horas después.

COMENTARIO: Sería mas grave la descarga. El hurto de uso de vehículo tiene menos pena, a tenor del articulo 244.1 del Código Penal.

SITUACIÓN 4:

a) Ocho personas se intercambian copias de su música favorita.

b) Ocho personas participan en una riña tumultuosa utilizando medios o instrumentos que pueden poner en peligro sus vidas o su integridad física.

COMENTARIO: Es menos grave participar en una pelea que participar en el intercambio de compactos. Participar en una riña tumultuosa tiene una pena de 3 meses a 1 año (art. 154 del Código Penal) y el intercambio tendría una pena de 6 meses a 2 años (art. 270 del Código Penal). Si algún día te ves obligado a elegir entre participar en un intercambio de copias de CDs o participar en una pelea masiva, escoge siempre la segunda opción, que es obviamente menos reprobable.

SITUACIÓN 5:

a) Juan copia la última película de su director favorito de un DVD que le presta su secretaria Susana.

b) Juan, aprovechando su superioridad jerárquica en el trabajo, acosa sexualmente a su secretaria Susana.

COMENTARIO: El acoso sexual tendría menos pena según el articulo 184.2 del Código Penal.

SITUACIÓN 6:

a) José y Susana van a un colegio y distribuyen entre los alumnos de preescolar copias de películas educativas de dibujos animados protegidas por copyright y sin autorización de los autores.

b) José y Susana van a un colegio y distribuyen entre los alumnos de preescolar películas pornográficas protagonizadas y creadas por la pareja.

COMENTARIO: La acción menos grave es la de distribuir material pornográfico a menores según el articulo 186 del Código Penal. La distribución de copias de material con copyright sería un delito al existir un lucro consistente en el ahorro conseguido por eludir el pago de los originales cuyas copias han sido objeto de distribución.

SITUACIÓN 7:

a) Ramón, que es un bromista, le copia a su amigo el último disco de Andy y Lucas, diciéndole que es el ’Kill’em All’ de Metallica.

b) Ramón, que es un bromista, deja una jeringuilla infectada de SIDA en un parque público.

COMENTARIO: La segunda broma sería menos grave, a tenor del articulo 630 del Código Penal.

SITUACIÓN 8:

a) Juan fotocopia una página de un libro.

b) Juan le da un par de puñetazos a su amigo por recomendarle ir a ver la película ’Los Ángeles de Charlie’.

COMENTARIO: La acción más grave desde un punto de vista penal sería la ’a’, puesto que la reproducción, incluso parcial, seria un delito con pena de 6 meses a 2 años de prisión y multa de 12 a 24 meses. Los puñetazos, si no precisaron una asistencia médica o quirúrgica, serían tan solo una falta en virtud de lo dispuesto en el artículo 617 en relación con el 147 del Código Penal.

Así que ya sabéis: pegad, violad, acosad, robad, pero ni se os ocurra usar el e-mule!!!

¿Quién hace las leyes, el legislativo o las multinacionales?

(Indymedia Barcelona, 22/12/07)

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Cena de navidad

Se dio por celebrada la Misa del Gallo en la madrugada del 25 de diciembre. El padre Alfonso se dejó contagiar por la aflicción de los fieles, ansiosos por regresar a sus casas y disfrutar de la cena antes de que se acostaran los niños. Abrevió la homilía, se saltó algunas oraciones, deseó a todos una Feliz Navidad y les dio la bendición final. Una decena de feligreses se juntó en la sacristía para darle a él también las felicitaciones. Los regalos se fueron juntando en un rincón: camisas, calcetines, libros… esas cosas apropiadas para un hombre de Dios.

Despojado de los ornamentos, el padre Alfonso se vio solo. Miserablemente solo, en plena noche de Navidad. El celibato es un don y él creía haberlo recibido. A lo largo de veinte años de sacerdocio le sobrevinieron muchas tentaciones. Sin embargo no era el atractivo de las mujeres lo que le llevaba a dudar de su consagración. Las admiraba, se sentía gratificado de encontrarlas bellas y atractivas. Señal de que había en él un macho, lo que íntimamente le envanecía. Le perturbaba la conciencia del padre que nunca fue. Muchas veces sentía la nostalgia de los hijos que no tenía.

Le atormentaba verse solo en la mesa del comedor. Comer es comunión, compartir, mezclar el yantar con el diálogo ameno y alegre. El alimento le caía insulso, y con frecuencia se sorprendía soñando con los ojos abiertos en una mesa rodeada por su familia imaginaria.

En aquella noche la soledad le golpeó fuerte. Una soledad con una punta de amargura adherida a una expectativa frustrada. La sentía en la boca del alma. Ninguno de los feligreses había tenido la gentileza de convidarle a cenar.

El padre Alfonso revisó los paquetes de colores brillantes y encontró lo que deseaba: un pastel y una garrafa de vino. Los metió en la bolsa donde llevaba los sacramentos a los enfermos y se dirigió a la zona bohemia.

Shirley tenía los ojos hinchados, el pecho sofocado, el corazón encogido. Desde la caída de la tarde había llorado copiosamente al recordar las navidades de su infancia. Se acordó de la familia que la repudió, del marido que la abandonó, del hijo que se avergonzaba de ella. Sintió odio contra la vida, contra el infortunio a que se vio condenada. Confundida, tuvo miedo y deseo de sentir odio también contra Dios.

Si pudiera no trabajaría aquella noche, pero no le quedaba alternativa. Las deudas la obligaban a salir a la calle y esperar el dinero ocasional que llegaba escondido tras la fantasiosa excitación de su fortuita clientela.

Miró al hombre con la bolsa en la mano, camisa sin corbata, zapatos oscuros. Quizás viniera del trabajo. Lo encuadró en la tipología adquirida en tantos años de callejear: tenía el aspecto ingenuo de los que sólo buscan aliviarse y, a la hora del pago, prefieren ser generosos antes que enfrentar a una prostituta enojada dispuesta al escándalo.

Intercambiaron miradas y ella se esforzó por esbozar una sonrisa seductora. El se paró y le preguntó; ella señaló el hotel de paso de la esquina. Caminaron juntos en silencio, ella sobreponiendo su profesionalismo a los sentimientos rotos, él aprensivo ante el recelo de poder ser reconocido. Subieron las escaleras escasamente iluminadas, en cuyos peldaños las cucarachas se desviaban ariscas.

Al desabrocharse el primer botón ella intentó decir algo, pero él se le adelantó; le explicó que no estaba allí en busca de sexo sino de compañía. Pero que le pagaría lo acordado. Le habló de su sacerdocio y de su soledad, y le preguntó si ella estaría dispuesta a orar con él y a compartir la cena.

Shirley se sentó en la cama, metió la cara entre las manos y estalló en llanto. Pero ahora era un lloro de alivio, de gratitud por algo que no sabía definir, casi de alegría. Luego habló de sus navidades en el campo, del pesebre de tamaño natural que su padre armaba en un rincón de la casucha, del pavo engordado durante meses para la ocasión, del local bendito cedido por una vecina a falta de iglesia y de sacerdote en aquellas lejanías.

El padre Alfonso propuso hacer una oración. Ella se arrodilló y él la tomó de la mano e hizo que se sentara de nuevo. Él ocupó la única silla que había en el cuarto. Abrió el evangelio de Lucas y leyó pausadamente el relato del nacimiento de Jesús. Después le preguntó si le gustaría recibirla eucaristía. Shirley pareció sentirse golpeada. ¿Cómo ella, una puta, podría recibir la hostia sin haberse confesado siquiera? El sacerdote leyó el texto de Mateo 21,28: "Las prostitutas les precederán en el reino de Dios". Y pensó que debiera ser él, y esa sociedad cínica, injusta y desigual los que debieran confesarse con ella y pedirle perdón por haberla obligado a una vida tan degradante.

Después de la comunión el padre Alfonso sacó dos vasos de la bolsa, los llenó de vino y partió el pastel. Amanecía ya cuando los dos seguían conversando animadamente acerca de sus vidas.

Frei Betto, escritor, autor de "Tipos típicos. Perfiles literarios", Premio Jabuti 2005, entre otros libros. Traducción de J.L.Burguet. Publicado en Rebelión el 27/12/07.

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El abrigo de los demás

A mí no me gustan los abrigos de pieles, pero tengo unas botas de cuero y una cartera de piel. ¿Cuál es la diferencia? ¿Esos otros animales no sufren? También como filetes, por ejemplo, y hasta chuletas de cordero. Hay personas que se compran un abrigo de visón y miran para otro lado, sin duda porque prefieren no saber cómo se ha fabricado el abrigo. Vale, pero esa actitud es el fundamento mismo de nuestro sistema económico. ¿Pregunta usted en qué condiciones trabajan los que fabrican unas zapatillas deportivas? ¿Quiere saber cuánto sufrimiento humano cuesta la ropa barata que compra? ¿De dónde sale este ordenador? ¿Hay personas que no ganan ni dos dólares al día ensamblando mi portátil en algún país pobre? No llevamos abrigos de piel, vale: formidable. ¿Y todo lo demás qué? ¿Nos importa más el sufrimiento de un visón que el de un puñado de seres humanos que fabrican chándales? Con eso quizá consigamos tranquilizar nuestra conciencia y sentirnos mejores, pero poco más.

Una de las estrategias del sistema es la invisibilidad, la visión fragmentada, la separación de las causas y las consecuencias. Vemos el pescado congelado a muy buen precio, pero nadie nos enseña cómo vive el pescador. Cobramos el sueldo todos los meses, pero lo normal es que no sepamos ni siquiera para quién trabajamos: puede que sea un remoto inversor en Dinamarca o un traficante de armas. Con la globalización, cualquiera sabe. Nuestros actos se separan de sus consecuencias. Los resultados se vuelven independientes de las causas. Así es como vivimos: no queremos saber. Lo más subversivo que hay es mirar con atención.

Quizá me diga usted: por algún lado hay que empezar. De acuerdo: empecemos por nosotros mismos entonces. No se preocupe tanto por los abrigos de los demás. A lo mejor hay víctimas inocentes (¿cuál es la otra posibilidad: víctimas culpables?) mucho más cerca, en relación directa con lo que nosotros (que no llevamos visones) sí hacemos. ¿No hay algo fariseo en denunciar la maldad ajena? ¿No es una forma cómoda de sacar brillo a la propia bondad?

Rafael Reig, Cartas con respuesta. Público, 22 de diciembre.

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Lo dice un ex ministro socialista

"Las campañas electorales suelen ser tiempos de promesas para los partidos, y de peticiones para los empresarios. PP y PSOE han propuesto una batería de rebajas fiscales para la próxima legislatura, que van del Impuesto de Patrimonio al IRPF.

Y por ese mismo camino quieren profundizar las patronales y las Cámaras de Comercio. En la mesa de trabajo de Javier Gómez-Navarro (Madrid, 1945), ex ministro socialista y presidente del Consejo Superior de Cámaras, hay un lugar destacado para un documento que contiene 150 propuestas a los partidos de cara a las elecciones del 9 de marzo. "Hay que bajar las cuotas a la Seguridad Social. Lo ha hecho Angela Merkel en Alemania y está en el programa electoral de Nicholas Sarkozy en Francia, y es la única manera de evitar deslocalizaciones", asegura. A cambio, apuesta por "subir el IVA unos dos puntos". "Tenemos uno de los IVA más bajos de Europa", argumenta. El plan de las Cámaras se basa en bajar impuestos directos (IRPF, las cuotas a la Seguridad Social y Sociedades) y subir los indirectos.

Pregunta. ¿Es una medida de izquierdas?

Respuesta. Es una medida de racionalidad económica, el debate entre izquierda y derecha está superado".

Más en El país.

En resumen: 1. Ojo al concepto de "racionalidad económica", consistente en subir el iva, que lo pagamos todos por igual (ricos y pobres) y bajar las cuotas de la Seguridad Social, que no las pagamos todos por igual (más los ricos y los pobres autónomos). 2. ¿El problema es que tenemos un iva de los más bajos de Europa? ¿Y los sueldos, el salario mínimo o el gasto social per capita de los más bajos de Europa no son ’el problema’? 3. Si las izquierdas y las derechas no existen, este buen hombre que fue ministro socialista ¿también podría serlo del PP? ¿De ahí que ponga los ejemplos de Merkel y Sarkozy? 5. Que curiosas son las medidas  que proponen los "racionalistas económicos" para evitar la deslocalización de las empresas. Si fuesen tan amables con todo, los ciudadanos del mundo tendrían tanta libertad de circulación como tienen los capitales.

Tocadiscos: Arcade FireLive in an elevator. Se barrunta como uno de los mejores discos del 2007. El que avisa no es traidor. Pulsa aquí.

Lola Palacios

@LaLolaPalacios Soy quien soy y estoy donde estoy para cambiar esta sociedad y este mundo... sin mas marcos que los que yo me pongo... no me encuadres, que te puedes equivocar! http://unquipusdelibros.blogspot.com

Fran García Parejo

@FranGParejo Alguien normal que se mete en demasiadas cosas a la vez, además soy concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Dos Hermanas · http://ilterrone.wordpress.com

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