Dudas. Hoy hace un año que empezó este tinglado. No sé si son muchas o pocas las más de 39.000 miradas que me habéis echado, las doscientas y pico veces que habéis escrito algo sobre esto o aquello, o los más de 800 correos que me habéis enviado y que, salvo error u omisión, he respondido religiosamente (es un decir).
No sé, digo, si estas cifras serán aceptables para un lugar como este, para una ciudad como esta, para un tipo como yo o para alguien como tú. Si son más o menos de las previstas, porque no había nada previsto. Si son las necesarias, las lógicas o las razonables, porque no había una necesidad acuciante, ni una lógica premeditada, ni una razón única detrás.
Certezas. Alguien me dijo hace poco que los blogs personales suelen mostrar lo mejor que tenemos. Es, por así decirlo, una especie de escaparate, donde se ilumina lo bueno y se deja lo malo para la trastienda. Estoy de acuerdo, sobre todo si estamos hablando de un blog de alguien que se mueve en los farragosos terrenos de la política. En todo caso, creo haberte mostrado parte de lo que soy, o pretendo ser, o creo que debería ser. Lo mismo que, por cierto, has hecho tú.
Enmienda a la totalidad. Es probable que en todo este tiempo haya cometido tantos errores como la ministra Magdalena Álvarez. Prometo seguir cometiéndolos, porque errar es patrimonio de la humanidad, porque todo el mundo, salvo los concejales socialistas de Dos Hermanas, se ha equivocado alguna vez en su vida, y porque, como Woody Allen dijo el otro día en una de sus películas, hasta los relojes parados aciertan dos veces al día.
Tocadiscos: Junior Boys – In the morning. Pulsa aquí.