Crackers

De nuevo nos han vuelto a fastidiar la web de Izquierda Unida y ya van tres veces en tres años, curiosamente en los tres casos más o menos en las mismas fechas. Debe ser la primavera, que lo mismo te trae una nueva heredera al trono, la romería más antigua del país o un virus informático, y como tú no estás por la labor en las dos primeras opciones, siempre te toca la tercera.

Es lo que tienen la informática y las nuevas tecnologías, que te ayudan y te destrozan al mismo tiempo, según hacia qué lado te muevas. Me consta que a esta página ya han intentado bombardearla un par de veces, pero la fortuna ha querido que no haya sufrido la vulnerabilidad que sí ha sufrido la que tenemos en el Consejo Local, donde no nos quedará otra que quitar la opción de registrarse como usuario para que no vuelvan a fusilarnos por cuarta vez. Es una pena, porque allí ya teníamos el programa de gobierno enterito a tu disposición y ahora, al menos durante estos días de reconstrucción, tendrás que conformarte con un mensaje de disculpas.

¿Quién ha sido? Pues a saber. Desde luego no creo que haya ninguna conspiración anticomunista en ciernes por aquí cerca, puesto que vivimos en una ciudad en la que las nuevas tecnologías no han llegado aún ni al despacho del alcalde, donde lo único parecido a una pantalla de ordenador que hay encima de la mesa es una foto de Felipe González. Tampoco me imagino a ningún cracker local buscándole las vueltas a una página web como la nuestra, en vez de estar intentando cargarse la web de la CIA o del CNI, aunque después de ver ciertos odios viscerales hacia todo lo que huele a rojo nunca se sabe. Así que prefiero conformarme con pensar que cualquier pirado de cualquier parte del mundo ha querido meternos en plan calzador su spam tipo "vendo viagra baratito" o "rolex a precio de casio" o "sex a base de bien", y al final se ha empecinado tanto en el asunto que nos ha dejado los contenidos hechos unos zorros.

En fin, que entre eso, toda la bola que se ha formado con nuestro cartel y que el otro día me birlaron el teléfono móvil que usaba para recibir mensajes, llevo unos días liado con el tema de las telecomunicaciones hasta en la sopa. Y lo del móvil te lo digo porque si me has enviado algún mensaje recientemente, no te extrañes si no te he respondido aún: es probable que quien lo haya recibido haya sido un tipo que se coló en la caseta de obra donde trabajo y que a estas alturas se esté preguntando a quién narices le ha sustraído el chisme ese, que no para de recibir sms acerca de un dibujo de un tipo que se parece a un Harry Potter madurito, al dueño de Scooby Doo o, precisamente hablando de modernidades tecnológicas, a Bill Gates. Casi nada lo del ojo, que lo llevaba en la mano.

Tocadiscos: Jay Jay JohannsonShe Doesn’t Live Here Anymore. Como escribió hace algún tiempo una querida amiga en su blog, "un auténtico crooner que no tiene nada que envidiar a los clásicos norteamericanos de mediados de siglo, pero con su propio estilo. Será porque es sueco, claro". Pulsa aquí para ver y oír una de sus últimas canciones.

En resumidas cuentas

Se acabó la fiesta que inició Elena Mengual en elmundo.es (mil gracias) y que corrió por todos lados sin comerlo ni beberlo. Se acabaron las prisas para que te saquen en Canal Sur, Cuatro, Tele 5, Europa Press Televisión, CNN+ y Antena 3. Se van acabando las llamadas y los correos de amigas y amigos que te han visto en el 20 Minutos, el Metro, el Que!, El Correo o hasta en el diario argentino Rosario3.com. Se acabó eso de reírte en el programa del Wyoming viéndote a ti mismo en un cartel que pone "tonto el que no me vote". Adiós a los comentarios de ánimo, a los insultos fascistas y a las comparaciones homófobas, a los mensajes cariñosos desde China, Suiza, Escocia, Rusia, Valladolid, Euskadi o aquí al lado. Y a las referencias en algunos blogs de periodistas o fotógrafos. Y a las estadísticas rotas, esas que pasaron de los habituales 70 u 80 visitantes diarios a, de repente, 1.113 ó 1343 de los dos últimos días.

Se acabó la fiesta y a pesar de algunas burradas dichas y de algunos intrusos, te das cuenta de que hay un montón de gente que te escribe, sin conocerte de nada, y te dicen cosas que sólo puedes agradecer. Y también te da por pensar que si algo tan sencillo como hacer un cartel que se sale de lo habitual –y que seguramente se le ha tenido que ocurrir muchas veces a muchos gabinetes de propaganda de muchos partidos políticos mucho más poderosos que nuestra modesta organización local de nuestro modesta organización política, pero que nadie se ha atrevido a poner en práctica por miedo a esto o lo otro o lo de más allá- ha sido capaz de montar tanto revuelo, es porque algo falla en la política.

Se acabó la fiesta y espero que a partir de ahora sigamos como en casa. Que no vuelvan esos que me acusan de haber estado en Paracuellos, de llevarme el oro de Moscú o de ser el nieto de Stalin. Que dejen de pensar que hemos sido unos oportunistas y que todo lo hemos hecho por tener nuestros tres minutitos de gloria. Que algún tertuliano me meta en el saco donde están "todos los políticos que hacen todo lo posible por llamar la atención", como si precisamente ese tertuliano no hiciese lo mismo. Que otro diga que con un cartel pretendemos sacar más votos, como si no hubiéramos hecho nunca nada hasta ayer por la tarde. Que la frivolidad con que se tratan todos los temas de la vida, esa frivolidad con que se dice que aquí todo es lo mismo y todos hacemos lo mismo y por lo mismo, me hayan salpicado por presentar un cartel en una rueda de prensa donde, no lo olvides, sólo estuvieron tres periódicos locales (La Semana, El Nazareno y La Noticia).

Se acabó la fiesta y esto no es una queja, es decir, que ha merecido la pena la experiencia y que, pese a algunas cosillas que se pueden olvidar fácilmente, lo que me he encontrado en estos tres minutos de gloria ha sido un montón de gente estupenda, trabajadores y trabajadoras de los medios de comunicación y personas que hacen las cosas lo mejor que pueden. Con eso me conformo, y me importa poco que algunos hayan pensado en historias que superan a la realidad. Quienes me conocen saben de qué hablo, y quienes piensen lo contrario, pues vale, muy bien, estupendo… o sea.

Tocadiscos: The House Of LoveBeatles and the Stones. Una de las canciones del segundo disco de este grupo de los 80, que conocí en su día gracias a la fascinante "Christine". Pulsa aquí para ver y oír su videoclip.

Detrás de un cartel

Si quieres leer las dos entrevistas que aparecen en los anuncios "TENGO UNA PREGUNTA PARA TI, MANOLO LAY", publicados recientemente en la prensa local, pulsa aquí para ver la primera parte (La Semana) y aquí para la segunda (El Nazareno).

A veces, un simple cartel puede convertirse en una declaración de intenciones. Ya sé que la mayoría de la gente no lo ve así y que, a fin de cuentas, hay una parte importante de nuestra sociedad dormida y/o apática y/o cabreada en general y/o lo que sea, que simplemente pasa de fijarse en esas cosas o, si se fija, no le da más vueltas y lo olvida cual pez.

Para mí, lo importante de todo lo que estamos haciendo en esta campaña electoral es que, ya que te metes, procuras que el trasfondo (o sea, la necesidad de sanear la política y a la clase política, especialmente en esta ciudad nuestra) coincida con las formas (es decir, intentando meter aire fresco, novedoso y marcando la diferencia). Que lo que ves es más o menos lo que es. Que lo que dices y propones coincida con lo que haces. Que si pides algo nuevo, ofrezcas lo nuevo como ejemplo.

Desde que empezamos con el reparto de tarjetas, la web kesml, el video "Reflexiones" y esta misma web más-personal-que-electoralista, cada paso que hemos ido dando ha intentado acercar ese camino difícil que hay entre la calle y las habituales torres de marfil de la política (cuando pisas terrenos políticos con ganas de innovar nunca sabes si se va a entender tus pasos). Dicho de otro modo, que si tú crees que eres de una determinada manera y si lo que propones es de esa determinada manera, para qué ofrecer una imagen distinta a la que verdaderamente tienes.

Cuando me hicieron la "foto oficial" de la campaña, y luego la contrastamos con la imagen que ves en este post, lo primero que pensé fue: me veo más natural en el dibujo que en el retrato. Y no es porque me haya sentido nunca frustrado por ser un personaje de la Warner, precisamente, sino porque quienes me conocen y han hecho las comparaciones han coincidido en que hay más "humanidad" en la visión que Alina tuvo de mí cuando se puso a hacer trazos con mi cara.

En lo otro, pensé, sí que me siento como un muñeco. Y si no, rebobina y piensa en la cantidad de veces que has visto un cartel electoral de cualquier candidato o candidata que luego (o antes) hayas podido conocer en persona o por televisión. Un cartel electoral al uso es chispa más o menos lo mismo que una foto de comunión, o de bodas, de esos que con el tiempo miras y dices: joder, vaya disfraz.

Ya digo, supongo que habrá mucha gente que no lo entienda así, que pensará que resulta poco serio, que hará alguna que otra bromilla con la cosa… me importa poco, la verdad, porque cuando me metí en esto, con la convicción de que cada mañana te tienes que levantar preguntándote cuál es el fin de todo lo que haces, da igual si un simple cartel es capaz de cambiar algo o no, pero ya que te pones, por lo menos intentas evitar el mimetismo y acabar con los complejos de quienes piensan que la seriedad se tiene que guardar en las fachadas, mientras que en las prácticas da igual si haces o no un servicio al pueblo que daría la risa si no fuese porque estamos hablando de necesidades humanas. Como dice la chinita, así me lo aprendí yo.

Tocadiscos: CyclostaticParacetamol. Este grupo sevillano ganó recientemente el Concurso de Maquetas de Dos Hermanas, en la categoría pop. Si pulsas aquí puedes oír algunas de sus canciones. 

Tres sarcasmos

(Si quieres ver algo sarcástico de verdad, échale un vistazo al video que han hecho mis compañeros de Rivas Vaciamadrid, pulsando aquí)

1

El otro día, mientras tomaba un café, la televisión emitía un programa de Cuatro dedicado a la protección del medio ambiente. Como sabes, ahora todo el mundo se ha vuelto ecologista de repente, sobre todo las empresas que más contaminan (qué decir de los maravillosos anuncios de las eléctricas) y, últimamente, también los imperios mediáticos como el de nuestro querido amigo Polanco, que es capaz de venderte la capa de ozono lo mismo que te vende un bolso de un millón de euros en sus especiales de El País Semanal, revista frívola donde las haya.

La cuestión es que como en el bar había cierto ruido, lo único que era capaz de entender (y eso que veo más bien poco) eran los mensajes escritos que aparecían de vez en cuando al pie de la pantalla.

Los mensajitos en cuestión no tenían desperdicio. Por ejemplo: "una vaca contamina más que un coche". Casi nada lo del ojo, que lo llevaba en la mano. Lo que no tengo claro es si con eso nos querían decir que tenemos que acabar con las vacas, que dejemos de ir en vaca en vez de ir en coche o que, tal vez, la leche de automóvil es más rica que la del pobre rumiante.

Pero no acabó ahí la cosa. También había otro mensaje igual de divertido que decía: "si todos los chinos tuviesen un coche sería una catástrofe medioambiental para el planeta". Tócate las narices. O sea, que todos los europeos podemos tener un coche; todos los norteamericanos pueden tener un coche; pero como lo tengan los chinos, menudo desastre. También se empeñaron con los chinos en otra cosa: "si todos los chinos tuvieran aseo, las reservas de agua mundiales disminuirían notablemente". Nada, que los pobres amarillos tienen que ir en vaca (bueno, no, que eso sería peor) y para dar de cuerpo (o de vientre, por frases tabú que no quede), al campo y a limpiarse con una piedra.

Y siguió la cosa con más frases elocuentes: "con lo que cuesta alimentarnos con un kilo de ternera los europeos, se podría alimentar a 17 africanos a base de verduras". Ahí está: los africanos no pueden comer filetes, por eso están tan canijitos.

2

Hoy he recibido un mensaje de lo más curioso. Al parecer, la presidenta de la Comunidad de Madrid, la sin par Esperanza Aguirre (doña Espe para ese Pablo Carbonell que acaba de resucitar a sus Toreros Muertos), ha tenido la excelente idea de conceder el premio de "La Igualdad" al también sin par Manuel Soriano, director de Telemadrid que está, por si no lo recordabas, imputado por un delito de acoso sexual a su secretaria. Dicho premio, según la chica que me ha informado del tema, consiste en la entrega de una pequeña suma (12.000 euros de nada) que salen de los bolsillos de los contribuyentes, claro está, y no sólo de sus amigos y amigas del PP.

3

La participación en las elecciones presidenciales francesas han rondado el 80 por ciento. Según todos los analistas, que tampoco se han quebrado la cabeza al anunciarlo, semejante porcentaje ha puesto a las claras el elevado grado de compromiso de la ciudadanía gala y, desde luego, el grado de madurez democrática de nuestros vecinos. O sea, que a ver cómo encajamos la siguiente ecuación: el 80 % de participación en Francia es madurez democrática, según los analistas políticos franceses, pero el 30 % de participación en Dos Hermanas cuando el referéndum del estatuto es también madurez democrática, según nuestro portavoz municipal socialista, Agustín Morón. Et voilà! O uno de los dos casos no es cierto, o una de las dos partes que analizan la realidad no puede ser considerada como "analista", o me lo expliquen.

Tocadiscos: Los PlanetasUn buen día. Pulsa aquí para ver/oír este videoclip.

Una solución para Vijaldoso

Tú pasas el pronto y yo el paño. Esa frase, que tal vez recuerdes de un viejo anuncio de una marca de limpiador de muebles, se le puede aplicar perfectamente a lo que están haciendo el gobierno municipal y la constructora (en sus múltiples y variados disfraces de nombres y razones sociales) con los problemas de Vijaldoso. Una comparación que suena a broma, que sonaría mucho más graciosa si no fuese porque estamos hablando de personas que sufren cada día los desmanes, la tomadura de pelo y la prepotencia de dos poderosos aliados, dos jugadores acostumbrados a las reglas del juego, a escamotear responsabilidades, a decir que tampoco es para tanto, a asegurar que toda la carne está en el asador… sin explicar por qué esa carne huele a cuerno quemado.

En mi última visita a los pisos he visto que muchas cosas han cambiado desde aquella primera que hice hace 6 meses. Ya no estamos hablando de cuatro personas luchando contra los elementos, de "cuatro locos de esos que hay en todas partes" (como me dijeron en su día), quejándose de vicio y dando la brasa con chorraditas de fácil arreglo. Ahora los chalados se cuentan por decenas, y no tienen un pelo de tontos: han aprendido a jugar, se conocen las normas, las obligaciones incumplidas; están, por decirlo a las claras, organizados y con los dientes bien apretados ante las adversidades. Y van a por todas, aun sabiendo que se la están jugando y que hacer de David contra Goliat es complicado. También he comprobado que les importa un bledo aprovechar el momento, la coyuntura política, si con eso logran ver cumplidas sus exigencias.

Y me han demostrado, por cierto, que tal vez yo también me equivoqué cuando creía que la negociación bajo cuerda podría ser la vía más rápida para lograr una solución al asunto. Ahora, después de comprobar que el nivel de chapuceo llega mucho más allá de cuatro repasos, que el mal es estructural, que lo que se precisa allí es una inyección de responsabilidad integral, lo cierto es que ya no hay tutía, porque para meter mano a aquello hace falta un montón de dinero y eso, teniendo en cuenta a qué precio se ha construido, nunca lo van a reconocer ni el ayuntamiento, ni la constructora.

He hecho mis averiguaciones y he comprendido (o creído comprender) cual debería ser una respuesta sensata, la forma más digna y justa de deshacer el entuerto: primero, que el ayuntamiento tome cartas directamente en el asunto, haciéndose cargo de las reformas por medios propios, es decir, suplantando a la constructora; segundo, que el ayuntamiento también suplante a los vecinos (sin dejar de colaborar con ellos) y, en vez de obligar a éstos a que denuncien a la constructora, convertirse el propio ayuntamiento en denunciante, en representante (como tiene que ser una administración consecuente) de sus administrados, encargando a sus servicios jurídicos una demanda que lleve a los tribunales el tema, evitando que sean los perjudicados quienes costeen el juicio, buscando por sus propios medios el informe técnico que sirva como base de la denuncia; y por último, una vez resuelto y ganado el juicio, recuperar el dinero invertido de las arcas municipales para los arreglos. Sólo así ganan los que tienen que ganar (que, en realidad, no ganan nada, salvo la reparación de un daño que nunca debieron sufrir); sólo así pierden los que tienen que perder: los que hicieron el daño, los que se aprovecharon, los chapuceros. Y sólo así, por último, los que debieron estar del lado del pueblo demostrarán que los intereses colectivos prevalecen a cualquier otra consideración, amiguismo y especulación urbanística.

Es muy sencillo: el ayuntamiento, el gobierno municipal, tiene que decidir de qué parte está. Y hasta ahora lo único que ha dejado muy claro es a cuál está puteando. Dime con quién te juntas y te diré quién eres.

Tocadiscos: The Smithereens and Suzanne VegaIn a lonely place. Hacía un siglo que no oía esta preciosa canción. Pulsa aquí para disfrutarla. No la dejes pasar de largo.

Lola Palacios

@LaLolaPalacios Soy quien soy y estoy donde estoy para cambiar esta sociedad y este mundo... sin mas marcos que los que yo me pongo... no me encuadres, que te puedes equivocar! http://unquipusdelibros.blogspot.com

Fran García Parejo

@FranGParejo Alguien normal que se mete en demasiadas cosas a la vez, además soy concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Dos Hermanas · http://ilterrone.wordpress.com

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