El otro día estuve en la presentación del nuevo periódico, La Noticia. Aparte de algunos cotilleos sobre algunos de los y las presentes –no doy nombres, por si acaso, pero eran muy jugosos- tuve la ocasión de echarle un vistazo a los contenidos de la publicación y comprobé que el rebote que ha cogido Paco Rodríguez conmigo es brutal como un chaparrón bajo el puente de la Purísima Concepción. Y todo porque dije que si yo fuese él, después de las inundaciones, habría dimitido. Hay que ver cómo se pone la gente por una minucia.
Bromas aparte, la cosa de la prensa local está calentita. Ahora tenemos casi un periódico al día, cada cual con lo suyo, y da la sensación de que hay pastel para todos, o sea, que pueden mantenerse con la publicidad que generan. No sé si este ritmo lo podrán mantener los nuevos, porque corren rumores acerca de motivos y afinidades hacia ciertos partidos y eso da a entender que acabarán su cometido cuando se celebren las elecciones municipales. Desde luego, puedo jurar que Izquierda Unida no tiene recursos ni para mantener una publicación semanal ni para influenciar en las existentes, por mucho que digan por ahí que estamos detrás de cierto periódico del que no voy a dar tampoco nombre para no joderle su futuro.
A mí, desde luego, no me asusta que haya mucho papel en Dos Hermanas, ni tampoco que eso pueda significar un incremento de las alabanzas hacia la gestión de Toscano. Lo digo con toda sinceridad: en un momento dado, hasta puede ser contraproducente tanto pasteleo. Y, además, mi relación con todas y cada una de las personas que se dedican en esta ciudad a hacer prensa y televisión (ay, la radio, cómo la mataron) es excelente. Tengo mis preferencias, claro está, pero sé que en los tiempos que corren y con el Gran Hermano controlando el aliento de cuanto individu@, animal u objeto se mueva por estos lugares, demasiado hacen algun@s no perdiendo la pinza intentando mantener el tipo.
Porque si torres más altas han caído, estoy convencido de que al final, cómo y cuándo sea ese final, la vida pondrá a cada uno y cada una en su sitio. De eso no me cabe ni la menor duda. Incluso a quienes se enfadan porque no cantes aquello de "todo nos parece una mierda / todo nos parece una mierda / todo nos parece una mierda… / …menos lo vuestro". (*)
(*) Título de otra genial canción de Astrud.
Se alistó al Ejército Popular buscándose todas las triquiñuelas posibles, porque era menor de edad. Recorrió el país desde abajo hacia arriba luchando por la República, hasta que acabó en un campo de concentración francés. Prefirió volver como maquis antes que acompañar a la Resistencia antinazi, así que se escapó a España y de nuevo hizo el camino de vuelta hacia las montañas de su Málaga natal.
Cuando sales del cine después de ver películas como