¿Por qué nadie ha acertado qué es ML?

Muy sencillo: primero, porque pusimos "qué es" y no "quién es", para crear una cierta confusión que, está claro, ha funcionado; y segundo, lo más importante, porque casi nadie confía en la política ni en l@s polític@s y porque todos los partidos hacen siempre la misma (y aburrida) campaña cuando se presentan a las elecciones. Por eso no me extraña que ahora te decepcione comprobar que no soy una discoteca nueva, ni un bar de copas, ni una óptica… sólo soy Manolo Lay. Pero no te asustes, porque esta es una web personal, no electoral. Aquí encontrarás los mismos temas que en tu blog o que en el blog de cualquiera de tus amig@s: los libros que me gustan, la música que oigo, las películas que veo en el cine, mis fotografías e imágenes, mis enlaces favoritos, mi opinión sobre lo que pasa en la ciudad donde vivo… en definitiva, las inquietudes que, como tú, puede tener cualquier persona. Pero hay más: si te apetece, esta web también está hecha para que te mojes y participes, para que escribas lo que se te ocurra en la pizarra virtual o para que me digas de qué estás hart@. Si quieres, incluso puedas chatear conmigo, agregando mi dirección (manololay@manololay.com) a tu messenger. Así de sencillo. Gracias por visitar mi web y por haberte preguntado qué es ML. Espero, al menos, que la idea te haya parecido original. Y si decides volver, no te cortes y entra en www.manololay.com como si fuera tuya, que aquí no hay censuras de ningún tipo.

 

Los capos del dance han vuelto

No sabría asegurar que Fundamental, el último disco de Pet Shop Boys, hace honor a su nombre. Lo que sí sé es que estos capos de la dance music han conseguido mejorar mucho respecto del disco que hicieron en 2002, Release, que no tuvo buena crítica y que me recuerda un poco al Excite de Depeche Mode, tanto en la estética como en lo fallido de unas composiciones supuestamente de madurez. Del posterior Battleship Potemkin (El Acorazado Potemkin), que fue mejor recibido, guardo el maravilloso recuerdo de una noche viendo la película de Einsestein con la música de Neil Tennant y Chris Low de fondo, todo perfectamente encajado y calculado.

La influencia de la música en mi vida, como en la de mucha gente que conozco, es tan difícil de calibrar que resulta imposible siquiera pensar en ello. En alguna que otra entrevista he puesto en evidencia que gente como Jean Michel Jarre, The Alan Parsons Projet o la E.L.O., que ahora no me interesan en absoluto, me acompañaron a diario durante un montón de años, en mi adolescencia. De Pet Shop Boys, sin embargo, me llegan los primeros recuerdos de aquellos tiempos en que existían lugares en Dos Hermanas como Mamma Luna, donde empecé a amarlos a raíz de un maxisingle del Wet End Girls que marcó un antes y un después (frase hecha, lo sé, pero rotundamente cierta) en mi concepción de la música disco y tecno. También entonces oía mucho a Beethoven, tanto o más que ahora, y empezaba a intuir la belleza del minimalismo a través de Wim Mertens, Philip Glass o Steve Reich, que me sirvieron en bandeja a Erik Satie y el Grupo de los Seis (debería haber sido al revés, lo sé, pero uno nunca decide estas cosas).

De ahí hasta ahora, el minimalismo como concepto estético me ha ido ganando terreno y casi devorando. La electrónica más elemental, por ejemplo de Kraftwerk (que en la adolescencia me aburría), ahora me apasiona. Supongo que tiene mucho que ver en eso el hecho de haber oído demasiada “clásica”, tanta como para intentar avanzar en los pantanosos terrenos de la música culta del siglo XX, empezando por Debussy, pasando por Shostakovich y acabando en Ligeti, recientemente fallecido. Y lo tribal, que es esencia del minimalismo, ha pasado de ser vulgar reiteración a fórmula matemática capaz de crear emociones persistentes y mucho más placenteras, por su profundidad, que las que encuentro y soy capaz de mirar a la cara en la primera escucha.

El videoclip de Minimal, primer single del nuevo disco de Pet Shop Boys, muestra a Neil Tennant y Chris Lowe elegantemente vestidos delante de una pared con tubos de neón, haciendo paralelas y cuadrículas, jugando con el movimiento de los cuerpos. Todo aparentemente sencillo, como la obra de Sol Lewitt o como aquel concierto que dieron en el Savoy, hace diez años, con un fondo de escenario diseñado por la fotógrafa Sam Taylor-Woods. Y como siempre, nada sujeto a la improvisación: Minimal sigue, como si de una obra plástica se tratara, a un disco recopilatorio titulado Pop Art.  

2666

"Qué extrañas escenas describes, y qué extraños prisioneros / Son iguales a nosotros". Platón, República, Libro VI.

Que la vida no vale nada lo sabemos sin necesidad de oír cantar a Milanés. Otro cantar es tenerlo asumido, pensar que cada cosa que hacemos tiene mucha menos importancia que ver una nube pasar u oír el zumbido de un mosquito. Es, por decirlo de alguna forma, una frase recurrente en la que verdaderamente no debemos creer mucho, de otro modo no se explica el estrés y el desasosiego que nos producen las minucias más insignificantes de lo cotidiano. En Santa Teresa, la ciudad de los asesinatos de mujeres en 2666, que no es otra que la mexicana Ciudad Juárez, la vida vale mucho menos que nada, menos aún que la muerte. Por eso no importa el asesino (o los asesinos), ni tampoco quién es Archimboldi, ser vulgar y fascinante al mismo tiempo, muestra ejemplar de ese malditismo del siglo XX que tanta gente admira en los demás y reniega para sí. Sin embargo, lo que más me ha emocionado de esta enorme historia coral ha sido el reparto de personajes femeninos: la introversión como defensa, el sexo como espita de escape, la belleza como arma para manipular, la locura como intelectualidad… y el amor al perdedor, al perdedor de verdad, algo que tal vez sólo las mujeres pueden entender. Los personajes masculinos no salen bien parados en esta obra, pero no tanto por sí mismos, que, a fin de cuentas, irradian necesidades y contradicciones que los convierten en seres tan humanos y entrañables y dignos de ser arropados y queridos, desde los críticos Espinoza y Pelletier, que se acuestan por turnos con Liz Norton y esperan de ella una elección entre ambos, pasando por el periodista negro Oscar Fate, que acaba enamorándose de la hija de Amalfitano, hasta el ridículo general transilvano que invoca a Drácula mientras penetra a la baronesa von Bompe, un individuo de estúpido honor que muere crucificado por sus propios soldados, con su pene de treinta centímetros colgando como el péndulo de Foucault. El propio Archimboldi, hijo de una tuerta y un cojo prusiano, es el paradigma del antihéroe, un tipo taciturno al que la suerte lo convierte en alguien casi inmortal, rodeado de personajes secundarios femeninos que tienen, aun siendo físicamente débiles, mucha más luz que él. El mundo de Roberto Bolaño, el escritor de 2666, despierta una sensibilidad que estalla en infinidad de direcciones, pero que se recogen todas en una: la complejidad del ser humano frente a la sencillez de la muerte. Que otros intelectuales del ‘régimen’, como Pérez-Reverte, lo critiquen y lo consideren un farsante, dice mucho de ambos.   

El calamar y la ballena

Reconozco mis prejuicios ante el cine norteamericano. Reconozco que, cuando voy al Avenida, siempre procuro encontrar películas europeas o asiáticas o sudamericanas, y que ante carteles como Una historia de Brooklyn sólo me paro si el resto ya está visto o no me convence. Reconozco, por último, que las dos o tres cintas estadounidenses que he visto este año me han gustado, aunque ninguna (tal vez por esos prejuicios) me haya llegado del todo, salvo Match Point, que por ser de quien es ya me llevó premeditadamente a verla con simpatías.

Una historia de Brooklyn (The skid and the whale) me ha dejado con las ganas de que durase más tiempo. De hecho, cuando salieron los créditos, ni siquiera me había dado cuenta del tiempo que había pasado. Estaba tan concentrado en sus diálogos, en lo que cada personaje debería estar pensando en cada escena, que tampoco me di cuenta de que hubo un señor sentado delante mía que estuvo un rato hablando por el teléfono móvil.

Un escritor en horas bajas, ratero y algo violento. Su mujer, escritora de best sellers y con numerosos amantes. El hijo mayor, a la sombra del padre. El menor, a la de la madre. Un divorcio. El padre que se acuesta con la alumna. El hijo que se enamora de una chica que no conoce a Kafka. La madre que se lía con el profesor de tenis. El hijo menor que esparce su semen por el colegio. Una historia que podría ubicarse en cualquier ciudad occidental. Salvo en Dos Hermanas, claro.    

 

Te digo quién soy y tú me dices quién eres

Llamamos "Tierra" a un planeta compuesto por agua en su mayor parte. Esta frase la utilizo mucho cuando la gente habla de mí y dice que soy "un político", porque desde que nací, hace 39 años, la política ha ocupado en mi vida una porción mucho más pequeña que las horas que he dedicado a estudiar o a oír música, por poner dos ejemplos sencillos.Eso explica que esta web sea un reflejo de todo lo que me importa o preocupa, de todo lo que soy, y no sólo de una parte. Como estudiante, acabé la carrera de Derecho. Como a mucha gente, tal vez como a ti, me apasiona la música y la literatura, me gusta salir por las noches y charlar durante horas con mis amigos y amigas. Participo con Pedro Carrillo en un proyecto musical llamado "eXperpento", donde recientemente publicamos el disco "Hablar demasiado ayuda a tu enemigo", que puedes descargarte gratuitamente aquí. También escribo relatos breves, uno de los cuales fue ganador del concurso "Idus de marzo" en el año 2000. Siento debilidad por el cine europeo y por el arte del siglo XX… y además de eso, como digo, está mi interés por la política y por estar en política.

Creo que una cosa es "ser un político" y otra muy distinta es "estar en política". Lo primero es una profesión, lo segundo no. Yo trabajo en una empresa constructora, que es la que me paga el sueldo, y ejerzo como concejal y portavoz de Izquierda Unida en el ayuntamiento de Dos Hermanas cuando puedo y sin cobrar ni un solo euro. Es decir, "estoy en política" pero no vivo de ella. Tal vez para ti la diferencia no sea mucha, pero para mí es esencial, porque no quiero ser como esas personas que se montan en el coche oficial cuando tienen 25 años y ya no se bajan de él hasta que se jubilan, y durante todo ese tiempo sólo ven por la ventanilla lo que pasa a su alrededor.

Pues bien, este soy yo, más o menos. Ahora dime tú ¿quién eres?      

Lola Palacios

@LaLolaPalacios Soy quien soy y estoy donde estoy para cambiar esta sociedad y este mundo... sin mas marcos que los que yo me pongo... no me encuadres, que te puedes equivocar! http://unquipusdelibros.blogspot.com

Fran García Parejo

@FranGParejo Alguien normal que se mete en demasiadas cosas a la vez, además soy concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Dos Hermanas · http://ilterrone.wordpress.com

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