El fascismo sociológico

Han pasado 81 años. Quince personas, de entre ellas nueve mujeres aceituneras, fueron fusiladas el 24 de octubre de 1931 por los fascistas en San Juan de Aznalfarache. Cuarenta y dos años después de la muerte del dictador Franco, demasiados años para una democracia, el recuerdo de estas mujeres quedó plasmado ayer en la antigua calle Cardenal Segura.

Días antes de la inauguración oficial del Paseo de las Nueve Aceituneras, corrió por las redes sociales este mensaje:

Se iba a colgar la bandera republicana en el balcón del ayuntamiento y en el mástil de la rotonda de Bartus, pero el PP, a través de la Subdelegación del gobierno, ha mandado requerimiento judicial al ayuntamiento advirtiéndole de las consecuencias, ya que el escudo del ayuntamiento aparecía en los carteles del acto y no puede aparecer ninguna bandera que no sea la oficial en actos institucionales. El motivo de fondo de todo esto es el malestar de la parte mas fascista y reaccionaria de San Juan ante el cambio de la antigua calle del cardenal Segura, que es la que se le ha adjudicado a las 9 mujeres asesinadas…

Ayer estuve allí. Tuve la oportunidad de fotografiar la rotulación de la calle y los azulejos colocados en el monolito situado un poco más arriba, donde aparecía, junto a los nombres de las personas homenajeadas, el siguiente texto:

El pueblo de San Juan a la memoria de las quince víctimas de la represión fusiladas el día 24 de octubre de 1936, entre ellas nueve mujeres aceituneras. Por la Verdad, la Justicia y la Reparación. Queda inaugurada el 24 de octubre de 2017.

Eran las 6 de la tarde. Justo después de sonar el Himno de Riego, un coche BMW pasó a más de mil; su conductor gritó “¡Viva España!”. Unos minutos después, tomando un café con Manolo Velasco (casualmente en su día de cumpleaños, que casualmente coincide con el día en que nació Diamantino García: la casualidad, muchas veces, tiene ese añadido de honra y dignidad), alguien dijo en la barra del bar: “Lo que no me cabe en la cabeza es que quien ayer estuvo paseando con el obispo por la misma acera se cambie de chaqueta hoy para inaugurar un monumento a los otros”. Supongo que se referiría a la cortesanía socialista del pueblo, y que ese “ayer” tenía que ver con las banderolas religiosas que engalanaban toda la calle (allí mismo está la parroquia San Juan Bautista).

Esta mañana, a menos de doce horas de haber estado allí, los azulejos recién inaugurados ya no estaban. Alguien los había arrancado cuidadosamente, y había tenido el “detalle” de dejar las flores que se dejaron ayer.

Han pasado 81 años y un día. Quince personas, de entre ellas nueve mujeres aceituneras, fueron fusiladas el 24 de octubre de 1931 por los fascistas en San Juan de Aznalfarache. El fascismo que las asesinó sigue vivo, es visible en las palizas a manifestantes, en las exaltaciones patrióticas de los últimos tiempos, pero también en los supermercados, en las recogidas de firmas para eliminar el Impuesto de Sucesiones, en los periódicos, en los tuits y en los parlamentos. No lo olvidemos.

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