04.12.2020

Bigmoth Strikes Again (again)

Si te dieran a elegir, ¿cómo te gustaría envejecer, como Elton John o como Brian Ferry? La pregunta podría tener trampa, es verdad.

Escucho atentamente cada nueva canción de Morrissey a pesar de Morrissey. La novedad de ‘I’m not a Dog on a Chain’ es el uso de la electrónica en las canciones, que llevan lustros despegándose del Manchester de su juventud, aproximándose a veces a otro continente.

La primera impresión es que la mitad de las canciones del disco baja el atractivo de la otra mitad, como sucedía en tiempos con las caras b de los vinilos de 45 rpm de los artistas mainstream. A la cuarta escucha (sic), encuentras algo bonito incluso en las peores: en su caso, bien la voz (amada u odiada, sin término medio), bien los momentos en que suenan las cuerdas, aunque sean sintéticas.